- Cumplió con el “encargo” por 3
mil córdobas, vacas y tierras
Mercedes SequeiraCORRESPONSAL / [email protected]
Un solo machetazo bastó para que un asesino a sueldo, le volara la cabeza a la señora Rosa Amelia Aragón, de 50 años, quien fue atacada por la espalda en el patio de su casa, ubicada en la finca “El Chilamate”, comarca La Angostura, jurisdicción de Villa Sandino, en el departamento de Chontales.
Santos Modesto Gutiérrez, de 19 años, conocido como “El Chino”, confesó ante las autoridades policiales de Chontales haber cometido el crimen por presunto encargo de Antonio Bravo Mairena, entenado de la víctima, y quien habría encomendado la acción con la intención, aparentemente, de quedarse con una propiedad de su madrastra, Rosa Amelia Bravo.
El victimario, quien laboraba en la finca “El Chilamate”, propiedad del señor Emilio Bravo Serrano, esposo de la hoy occisa, dijo que asesinó a la madrastra de Antonio Bravo Mairena, por insistencia de este último, que decía que le caía mal, y porque éste prometió entregarle 3 mil córdobas, vacas y tierras, una vez que realizara el hecho.
QUERÍA QUEDARSE CON LA PROPIEDAD
Las averiguaciones de la Policía Nacional, indican que Bravo Mairena, presunto autor intelectual del asesinato, mandó a matar a su madrastra con las intenciones de quedarse con la propiedad de la víctima.
Al conocer del hecho, la Policía se dirigió al lugar, encontrando el cadáver de la señora tirado cerca de una letrina, con las evidencias de haber sido asesinada con arma blanca. La cabeza quedó casi desprendida del cuerpo.
Según Santos Modesto Gutiérrez, desde hace dos meses Antonio Bravo Mairena le propuso que matara a su madrastra a cambio de dinero, vacas y tierras, pero hasta en la madrugada del 30 de septiembre, cometió el crimen a sangre fría, cuando nadie se encontraba en la casa.
APARENTÓ QUE FUE UN ROBO
Gutiérrez durmió en la casa de su víctima para cometer el crimen, y confesó que por consejos de Antonio Bravo, agarró un rifle calibre 22 del cuarto del señor Emilio Bravo, y lo echó en el Río Mico, así como un radio color negro que estaba en la cocina, el cual escondió en la casa de su mamá para que la familia de la víctima creyera que había sido un robo.
Sin embargo, al ser capturado, Santos Gutiérrez decidió confesar el hecho, mientras que el supuesto autor intelectual está prófugo de la justicia. La señora Rosa Amelia Aragón, trabajó de cocinera en los años 80 al extinto Ejército Popular Sandinista.