Edgard Tijerino M. [email protected]
Los atacantes del equipo de Anaheim han conectado 29 hits en dos juegos contra el pitcheo de los Yanquis… Eso ha sido algo tan sorprendente como la desaforación y captura de todos los involucrados en la cabalgata de la corrupción en este país.
Roger Clemens, mostrando ciertos síntomas de desgaste después del esfuerzo de 13 victorias realizado durante el transcurso de la temporada, fue bateado consistentemente durante un primer juego en el cual, los Yanquis que perdían 5 por 4, sobrevivieron con un operativo de 4 carreras en el fondo del octavo, coronado por el jonrón de 3 carreras de Bernie Williams.
Al día siguiente, el zurdo Pettite fue explotado en tres entradas dejando la pizarra en contra 4-0. Con el Duque funcionando como relevista largo retirando a 11 consecutivos mientras dibujaba ceros en cuatro episodios, los Yanquis reaccionaron para colocarse en ventaja 5-4, pero en el octavo, se le abrió el piso estrepitosamente, víctima de jonrones de Garret Anderson y Troy Glaus, la brújula del partido giró bruscamente, y la tropa de Joe Torre fue derrotada 8-6.
Hoy, con el primer Play Off limitado a sólo cinco juegos, los Yanquis aterrizarán en California en busca de retomar las riendas. Eso puede hacerlo posible el derecho Mike Mussina, un ganador de 18 juegos pese a su dañada efectividad, capaz de crecer en momentos cruciales como lo ha demostrado con Oriles y Yanquis.
¿Recuerdan la primera etapa de la postemporada en el 2001? Los Yanquis habían sido vencidos dos veces seguidas por el inspirado equipo de Oakland, 5-3 y 2-0, que utilizó las carabinas de Mark Mulder y Tim Hudson.
El zurdo Barry Zito fue al remate con el mundo del béisbol empinándose sobre la montaña del asombro, pero Mussina le salió al frente y se impuso 1-0, obviando el pitcheo de sólo 2 hits efectuado por Zito en 8 innings.
Joe Torre salió del baño tan desnudo y excitado como Arquímedes, gritando a pulmón abierto: ¡Lo hemos logrado!, y los Yanquis se volcaron para ganar los juegos 4 y 5 y avanzar a la guerra por el banderín de Liga.
Por ahora, Mussina es el brazo más confiable de los Yanquis, y si falla hoy, el cuello de los neoyorquinos quedará colocado debajo de la cuchilla de la guillotina, listos para decir como Dantón al verdugo: “Mostrad nuestras cabezas que bien vale la pena hacerlo”.
Hace un par de años el nombre de Ramón Ortiz no tenía significado en Grandes Ligas, pese a superar en un impresionante duelo a Pedro Martínez, pero después de 13 victorias en su primera campaña completa en 2001 y 15 en este año, ha obtenido suficiente respeto para evitar ser subestimado.
¿Una fiera? No, todavía, pero sí lo suficientemente peligroso para proponer una fuerte resistencia, aun cruzando disparos con Mike Mussina, y eso obliga a extender un temor por toda Nueva York hoy.