- Caficultores de San Juan de Río Coco han reducido costos tratando de mantener calidad y armonía con la naturaleza
- Están produciendo café orgánico, con lo que han incrementado los precios de venta
Alina Lorío L.CORRESPONSAL/[email protected]
San Juan de Río Coco.- La crisis del café, provocada por la caída de los precios en el mercado internacional, ha obligado a los productores de San Juan de Río Coco a reacomodarse para reducir costos sin afectar la calidad del grano rojo y más bien buscando armonía con la naturaleza.
“Cuando uno está en crisis busca soluciones, ¿cómo?… apretándose la faja para sobrevivir, reducir costos e innovar en este período de vacas flacas para que cuando llegue el período de las vacas gordas gozar de nuestros esfuerzos”, recomendó Gonzalo Castillo, productor y gerente regional de Exportadora Atlantic.
Sus afirmaciones giran alrededor del reacomodo de los costos de producción, generación de intercambios de experiencias entre productores, empresas compradoras y otros organismos, saber administrar la finca, diversificar la producción, lograr eficiencia y unificar al sector.
Para Castillo, “los productores no deben ver la crisis como un hoyo sin fin”, y así lo están interpretando los caficultores de San Juan de Río Coco.
DESPERDICIOS CONVERTIDOS EN FERTILIZANTES
Los productores sanjuaneños están utilizando lo que la naturaleza les da para elaborar insecticidas y fertilizantes orgánicos: aguas mieles del café y la misma pulpa que por muchos años habían tirado contaminando quebradas y ríos.
Con la pulpa y aguas mieles del café están fabricando “lombri-abono” (fertilizante) que a su vez va combinado con carbón, melaza o agua miel, suero o leche, paja de frijol o rastrojo de maíz, zacate fresco y estiércol de vaca, todo ello históricamente han sido desperdicios de la misma finca.
También utilizan el madero negro, la raíz del zorrillo combinada con ajo para el control de la broca y otros insectos. Además, usan el hongo “Bauberia Basiani”, que lo compran en la Universidad Nacional Agraria (UNA) y en la Escuela de Agricultura, aunque han aprendido a cultivarlo.
También han hecho filtros rústicos que han formado de piedra, tierra y arena, para tratar las aguas y la pulpa la recogen, donde no invierten nada más que mano de obra y tiempo.
La idea es abaratar los costos y sacar café orgánico de mayor calidad.
Esta experiencia es realizada en las fincas de Francisco Buitrago, Gonzalo Abarca, Eladio Moreno, Salvador Ortez, Concepción Ruiz y cooperativas de pequeños y medianos productores de Santo Domingo, entre otros.
Estos últimos, los socios de la Cooperativa de Pequeños y Medianos Productores de Café de Santo Domingo, en Telpaneca, ya lograron vender su café orgánico certificado con precios superiores a los del mercado tradicional.
Manuel Rugama, representante del organismo Pasa-Danida, promotor del trabajo educativo con charlas y demostraciones prácticas, indicó que los productores de San Juan de Río Coco han obtenido conocimientos para tratar los residuos de cosecha reduciendo la contaminación de fuentes de agua y favoreciendo su “bolsa”, bajando los costos de producción.
JUSTICIA Y EFICIENCIA
Salvador Ortez, caficultor de San Juan de Río Coco, Madriz, demandó de las agencias compradoras y exportadoras de café a que “se pongan la mano en la conciencia y reconozcan el sacrificio de los productores cuando ese café de calidad sea vendido en el mercado internacional a mejores precios”.
“Nosotros vamos a hacer un esfuerzo por entregar calidad, pero a cambio las agencias compradoras o empresas exportadoras deberán sacrificar un poco de sus ganancias para retribuírselas al productor”, exclamó don Salvador Ortez.
En tanto, Concepción Ruiz, mediano caficultor, opinó que de la crisis del café sobrevivirán los buenos administradores, los eficientes y capaces de soportar los embates. “Es un hecho, si hay 2,000 cafetaleros, al final quedaremos unos 700 y muchos países dejarán de producir café”, externó.