Emilia Arias Pérez
He estado observando los acontecimientos políticos nacionales de los últimos meses. Creo que lo que está haciendo don Enrique es lógicamente correcto, gratis y sin demagogia; sí, porque los políticos no hacen nada gratis cuando tienen pretensiones de ascender o de asumir puestos de poder como los danielistas y arnoldistas.
Daniel Ortega es tan arrogante que piensa que sólo él puede ser presidente de Nicaragua; no importa si es un mal gobierno, y cree que si los gobernantes sólo saben hacer “Grandes Obras”, quién mejor que él para dañarlas, tanto es así, que a 23 años de la guerra todavía tenemos que “agradecerle el voladazo” o la gran “obra” de haber colocado a Alemán en la Asamblea Nacional.
Ahora algunos fanáticos de ambos partidos quieren que don Enrique pare la lucha anticorrupción porque dicen que es personal, también que es inepto e incapaz de hacer arrancar la economía del país, etc.
¿Acaso queremos que don Enrique sea un títere o muñeco de ventrílocuo manejado por Alemán, igual que maneja a sus “plastilinas”?
Don Enrique debe seguir adelante, somos muchos los que todavía creemos en él.