- El obispo de la Diócesis de Estelí aseguró que Nicaragua ha perdido la capacidad de encontrar su futuro por las irresponsabilidades en el manejo de la cosa pública
Adolfo Olivas Olivas/[email protected]
ESTELI.- Ante una multitudinaria concentración cristiana que recibía al misionero colombiano, Pablo María, el obispo de la Diócesis de Estelí, Abelardo Mata, calificó de “torpe y mediocre” a la justicia nicaragüense, al condenar a un campesino a 21 años de prisión, confundido con un asaltante que ya había muerto.
En su homilía, celebrada en el Estadio “Rufo Marín”, monseñor Mata puso al tanto al hermano Pablo María de la situación política que vive el pueblo de Nicaragua.
“Hermano Pablo María, usted ha venido en esta época, en que nos sentimos que todo se hunde, y que las presiones de los más fuertes se comen a los países más débiles”, dijo el obispo Mata, quien, posteriormente a la misa, prefirió no hacer comentario sobre lo expresado, aunque algunos dedujeron que se refería a Estados Unidos.
TAMBORES DE GUERRA
Debajo de una carpa improvisada en la tarima, para evadir la lluvia que caía sobre la ciudad, monseñor Mata señaló que el misionero internacional, visita Nicaragua “en estos momentos en que tambores de guerra parecen agitarse”.
Sin explicar los motivos de la migración, el obispo Mata también expresó que nicaragüenses de municipios como Santa María, Dipilto, Macuelizo, Mozonte, Jalapa, Jícaro, Murra y Wiwilí, “están cruzando la frontera huyendo a Honduras”.
“Hermano Pablo María, usted llegó en un momento crucial de la vida nacional, en momentos en que mucha gente, no sólo habla de tomar armas y muchos otros levantan sus manos airadas para enfrentarse aunque sea a puñetazos”, reiteró el Secretario de la Conferencia Episcopal de Nicaragua.
Mata dijo que Nicaragua es “un pueblo que ha perdido su capacidad de encontrar su futuro, por las irresponsabilidades en el manejo de la cosa pública”.
EL CASO DE ACUÑA
Monseñor Abelardo Mata señaló que el Poder Judicial condenó a 21 años de prisión al campesino Leonardo Acuña Olivas, originario de la comunidad La Palagua, jurisdicción de Pueblo Nuevo, departamento de Estelí.
Acuña fue condenado por los delitos de robo con fuerza e intimidación en perjuicio de la extinta sucursal del Banco Nacional de Desarrollo del municipio de Condega, cuyo asalto ocurrió en mayo de 1994, y en el cual murió el ciudadano José Dolores Rugama Ordóñez.
Guardó prisión en el Sistema Penitenciario de Estelí, y por su insistencia ante organismos de Derechos Humanos logró probar su inocencia, luego que el Poder Judicial descubrió que el verdadero criminal había sido aniquilado por el Ejército.
Por intermediación de la Asociación Nicaragüense Pro Derechos Humanos (Anpdh) y Comisiones de Justicia y Paz (CJP), que preside el obispo Mata, hace pocos días el detenido recobró su libertad, luego que el Tribunal Regional de Apelaciones anuló la sentencia de los 21 años de prisión.