- Desea que su jonrón 500 sea en Chicago
Mike Kiley
PITTSBURGH.- Nueva York es una gran ciudad para algunas personas visitar, y aún así puede comenzar a sentirse como si un elefante estuviera sentado en su pecho luego de sólo pocos días en la frenética ciudad. Las paredes comienzan a acercarse, y escaparse se convierte en una necesidad para así poder respirar libremente.
Sammy Sosa estuvo notablemente más tranquilo el viernes en Pittsburgh luego de sus tres previos días en el Shea Stadium contra los Mets produjeron un jonrón para él, y ninguna victoria para el equipo en lo que parecía como una interminable lucha de un pulpo que quería un pedazo de Sosa de alguna forma mientras estaba en una ciudad que nunca duerme y nunca se calla.
Sosa se palmeó la cabeza en un punto del día ante los fanáticos de Nueva York que estaban buscando su atención detrás del dugout de los Cachorros. Ese fue su lenguaje de señales para decir ‘‘déjenme pensar, sálganse de mi cabeza y déjenme hacer mi trabajo’’.
Hubo unos pocos escritores de Pittsburgh recibiendo a Sosa. Pero sus preguntas no tenían picante, y la atmósfera era genial en lugar de opresiva. Querían saber, por ejemplo, si Sosa gustaría de conectar su jonrón número 500 este fin de semana en una ciudad que una vez fue el hogar de juego de uno de sus ídolos, Roberto Clemente, antiguo grande de los Piratas.
La respuesta de Sosa fue otro ejemplo de su amor por Chicago, donde siempre se siente como en casa. Ciertamente tomará el jonrón 500 si resulta en el PNC Park, donde disparó un cuadrangular el viernes para situarse a dos de convertirse en el jugador número 18 de Grandes Ligas en alcanzar ese nivel.
¿SERA EN CHICAGO?
Sammy Sosa preferiría conseguir su histórico logro —el jonrón 500— en el Wrigley Field para compartirlo con sus leales fanáticos de Chicago.
‘‘Si pasa aquí, está bien’’, dijo. ‘‘Si pasa en Chicago, grandioso’’. Siguió diciendo el estelar dominicano: ‘‘No quiero pensar sobre eso demasiado. No quiero salir de mi plan’’.
Nadie se ha comprometido más que Sosa en la preparación de su mente y cuerpo para competir en 162 partidos, lo cual puede ser una carga muy pesada para la persona más fuerte.
Un deporte que se juega tanto en la noche usualmente lleva a una vida nocturna para muchos jugadores. Pero Sosa ha cambiado, cambiando las grandes luces de la noche por la comodidad de su habitación, donde la televisión, las películas y el internet proveen mucho entretenimiento.
‘‘Recuerdo cuando tenía 20 años’’, dice. ‘‘Solía salir a la calle un poquito. Ya no lo hago más’’.