EFE
BERLÍN.-El canciller alemán y presidente del Partido Socialdemócrata Alemán (SPD), Gerhard Schroeder, confía en revalidar su mandato gracias a una política pragmática y de consenso que le ha convertido en uno de los dirigentes más populares del país.
Schroeder se ha caracterizado por ser un político heterodoxo capaz de dejar de lado ideologías cuando el pragmatismo gubernamental lo requiere y defenderlas cuando se trata de ganar respaldo, lo que ha llevado a sus críticos a calificarle de voluble.
A sus 58 años, Schroeder tiene tras de sí una clásica trayectoria socialdemócrata: con veinte años ingresó en las filas del SPD, con 34 se convirtió en jefe de las Juventudes Socialdemócratas y dos años después en diputado del Parlamento Federal (Bundestag).
LA POBREZA
Sin embargo, su biografía, a la que gusta recurrir cuando asume su papel de hombre del pueblo, es menos común que la de otros políticos de su generación y posiblemente sea también el origen de su ambición.
Debido a su procedencia extremadamente humilde —su madre, una viuda de guerra, sacó adelante a la familia limpiando casas— Schroeder se vio forzado a abandonar la escuela y trabajar como botones y dependiente de tienda para ayudar en casa.
Terminó el bachillerato en clases nocturnas, estudió Derecho y empezó a labrarse una carrera política, que en 1990 tuvo su primera culminación en la conquista de la jefatura del gobierno regional de Baja Sajonia, cargo que ejerció hasta su victoria en las elecciones generales de 1998.
EL VIAJE AL CENTRO
Ya durante su etapa como jefe de gobierno regional Schroeder se caracterizó por una política pragmática, más cercana a los intereses de las grandes empresas que a la línea de los tradicionalistas socialdemócratas.
Era la época en la que Schroeder hizo “buenas migas” con el jefe del gobierno bávaro, Edmund Stoiber, ahora convertido en su principal rival electoral, quien en más de una ocasión alabó en público el pragmatismo de su colega socialdemócrata.
Conquistó en 1998 la Cancillería precisamente con una línea política de centro, que a grandes rasgos seguiría manteniendo a lo largo de los últimos cuatro años, durante los que siempre prefirió la vía del consenso y de las mesas redondas a la del conflicto.
En la campaña electoral que ahora termina Schroeder ha sacado sobre todo a relucir su ‘yo’ socialdemócrata, recurriendo a los clásicos ataques al capital y al conservadurismo de la oposición.