Carlos Martínez Morá[email protected]
La fatalidad se ensañó con un joven de 21 años que regresaba de su trabajo, y al bajar de un autobús aún en marcha perdió el equilibrio y no pudo evitar que las llantas traseras del lado derecho de la pesada máquina le pasaran encima.
La noche del miércoles, Ervin Hernández Roque regresaba de sus labores de chequeador de la Ruta 163, y decidió bajarse del bus sin imaginar lo que le esperaba a pocas cuadras de su casa, en el sector de Villa Flor Sur.
Hernández Roque se subió al bus amarillo, placas 188-018, en el sector de la Colonia 14 de Septiembre, y al llegar a Villa Flor se despidió del conductor, Juan Arnulfo Betanco Jarquín, diciéndole que se verían temprano al siguiente día.
El conductor bajó un poco la velocidad y orilló el bus en la carretera para dar lugar a que Hernández Roque pudiera bajarse. Éste, confiado quizás en su agilidad y juventud, se lanzó mientras el vehículo aún iba en marcha, con tan mala suerte, que una mochila que cargaba en su espalda se enredó en la punta de un tubo metálico atornillado en la puerta del bus y que utilizan los pasajeros al subir y bajar.
El chequeador luchó desesperadamente varios metros por evitar la tragedia, pero todos sus esfuerzos fueron en vano, pues la correa de la mochila se reventó y su cuerpo quedó exactamente en el lugar por donde pasarían las llantas traseras del pesado vehículo, que transportaba a unas 30 personas.
El joven quedó inmóvil, tendido boca arriba en el pavimento mojado por la llovizna que en ese momento caía sobre la capital.
Fue trasladado al Hospital “Roberto Calderón”, en donde falleció ayer mientras era intervenido quirúrgicamente.
Familiares del fallecido señalaron que Hernández Roque tenía tres años de laborar para la Ruta 163 y que nunca cometió ningún acto de indisciplina.
Su papá, quien no quiso dar a conocer su nombre, muy abatido por el dolor, consideró que la muerte de su hijo fue producto de la fatalidad, y que el conductor de la pesada máquina jamás hubiera querido matar a un compañero de trabajo, porque además ambos eran buenos amigos.
Partiendo de esa consideración, aseguró que no denunciaría el caso ante la Policía Nacional.
Ervin Hernández Roque dejó en la orfandad a un niño de nueve meses. Su cadáver sería trasladado ayer al departamento de León, su lugar de origen, en donde hoy sería sepultado.
NO HAY SEGURO
El padre de la víctima se lamentó de que los trabajadores del transporte colectivo no cuentan con un seguro de vida, a pesar de la peligrosidad y riesgo laboral que implica este trabajo