Cefas Asensio Fló[email protected]
(Parte III)
La reasignación de roles para los países y regiones en el comercio internacional en el marco de la globalización es también relativa a la capacidad propositiva que puedan demostrar con hechos nuestros países y región, para encontrar caminos al crecimiento económico y a un desarrollo con equidad, considerando nuestras propias realidades y posibilidades en un marco de una cooperación eficaz para este desarrollo.
SUPUESTO 4:
La integración regional contribuye a superar las asimetrías económicas entre países de un mismo bloque.
REALIDADES:
Antes que nada, conviene tener claro que existen integraciones más o menos asimétricas y simétricas, es decir, que cuando los países miembros del bloque regional son de economías de tamaños similares entonces se trata de una integración simétrica; en cambio si las economías son de diferentes tamaños, entonces se trata de una integración simétrica.
La experiencia y lógica común indican que las integraciones simétricas son más convenientes para el conjunto de los países miembros, puesto que comparten intereses, problemas y visiones de soluciones semejantes, lo cual les fortalece en el marco de las negociaciones y en sus posiciones en los foros internacionales (Ejemplo: los países integrantes de la ASEAN mencionados en el supuesto 1). No así entre países miembros de una integración asimétrica (Caso de México en el NAFTA o España, Portugal y Grecia en la Unión Europea), donde generalmente las naciones más poderosas tienden a dominar en los acuerdos, con mayores beneficios relativos y con pocas consideraciones a las particularidades de los menos desarrollados.
En cualquiera de los casos la tendencia a resolver las siempre existentes diferencias de rendimientos económicos entre países es a través de estándares y promedios regionales, lo cual permite establecer un mínimo para que se considere que el bloque está funcionando. El asunto es que, sobre todo en las integraciones asimétricas, algunos países miembros no logran en primera instancia alcanzar tales estándares y promedios regionales, por lo que se requiere de estrategias que coadyuven a una rápida nivelación.
La más reconocida hasta ahora es la creación de “fondos estructurales” y políticas de acompañamiento a los países con desventajas relativas en las primeras fases de la integración. Así es como se justificaron las inversiones provenientes de un fondo común europeo para mejorar la infraestructura y el desarrollo de las operaciones comerciales en España, Portugal y Grecia, aunque al día de hoy las áreas deprimidas supuestas a mejorar continúan en condiciones similares a antes de la integración.
La integración comercial centroamericana parece ser una integración con asimetrías relativas, donde Costa Rica y Panamá presentan economías casi emergentes, El Salvador y Guatemala parecen desprenderse de sus lastres dejados por los conflictos de los ochenta con menos lentitud que Honduras y Nicaragua, siendo estos últimos los dos países con mayor atraso relativo en la región.
Es mi opinión de que no conviene esperar la asignación y especificaciones por los Estados Unidos de un fondo de tipo estructural para superar estas asimetrías, dado el marco continental de su iniciativa del Área de Libre Comercio para las Américas (ALCA), el cual evidentemente nos incluye.
La región debería contar con un proyecto de ese tipo para presentar como iniciativa a ser convenida bi o multilateralmente, y administrado por la región, definiendo los criterios de elegibilidad, orientando las inversiones a elevar las productividades nacionales deprimidas en productos con capital social y potencial de desarrollo. Además, se deberían considerar las llamadas “cláusulas sociales y medioambientales”, en atención al desarrollo humano y sostenible de la región.
CONSIDERACIÓN
La superación de las asimetrías intra-regionales no sólo es un asunto de los países centroamericanos, es también interés de las naciones industrializadas y que reorganizan el orden económico internacional. Por ello, tan importante es que nuestras naciones cuenten con ellas, como el que ellas puedan integrar la visión de nuestro propio desarrollo en sus estrategias.
El autor es Consultor en Investigación
y Desarrollo Social
[email protected]