A bordo del portaviones “Abraham Lincoln”, de la Marina estadounidense, la tripulación mostró su disposición de cumplir con cualquier misión en Irak o en cualquier parte, componiendo el mensaje “Listos ahora”, que es visto desde el aire.

Sorpresivo vuelco de Irak

Presionado fuertemente por EE.UU., el gobierno del dictador Saddam Hussein asegura a la ONU que admitirá de nuevo a inspectores de armas, sin condiciones Washington duda de las intenciones de Bagdad y dice que es una táctica para “crear falsas esperanzas” Agencias NACIONES UNIDAS.- Casi cuatro años después de prohibir la entrada a los inspectores […]

  • Presionado fuertemente por EE.UU., el gobierno del dictador Saddam Hussein asegura a la ONU que admitirá de nuevo a inspectores de armas, sin condiciones
  • Washington duda de las intenciones de Bagdad y dice que es una táctica para “crear falsas esperanzas”

Agencias

NACIONES UNIDAS.- Casi cuatro años después de prohibir la entrada a los inspectores de desarme de la ONU, Irak aceptó incondicionalmente el lunes su regreso, a fin de “despejar cualquier duda” sobre si tiene armas de destrucción masiva, informó el gobierno de ese país en una carta al secretario general de la organización, Kofi Annan.

“El gobierno de la República de Irak ha basado su decisión sobre el retorno de los inspectores en su deseo de completar la implementación de las relevantes resoluciones del Consejo de Seguridad y de despejar cualquier duda de que Irak posea aún armas de destrucción masiva”, señala la carta.

El ministro iraquí de Relaciones Exteriores, Naji Sabri, dio la carta a Annan, quien anunció el sorpresivo vuelco en la postura de Bagdad respecto de las inspecciones.

En la carta, Irak convoca a los miembros del Consejo de Seguridad de la ONU, incluido Estados Unidos, para que “respeten la soberanía, la integridad territorial y la independencia política iraquí”.

La carta añade que Irak respondió a un llamado previo de Annan para el cumplimiento con las resoluciones del Consejo de Seguridad, que instan a proporcionar un acceso irrestricto a los inspectores. Reaccionó también a una convocatoria de la Liga Árabe y de otros países islámicos.

Annan reenvió la misiva a los 15 miembros del Consejo de Seguridad de la ONU y al jefe de los inspectores de armas, Hans Blix. No estaba claro cuándo se reuniría el Consejo para analizar la carta.

“Puedo confirmarles que recibí una carta de las autoridades iraquíes en la que expresaron su decisión de permitir el regreso de los inspectores, sin condiciones, para continuar sus labores”, dijo Annan a la prensa, casi cuatro años después que fueron suspendidas las verificaciones en Irak.

“Hay buenas noticias”, había indicado previamente Sabri, quien se negó a dar más comentarios, y salió de las oficinas de la ONU tras un día de negociaciones sobre la redacción de la misiva.

IMPORTANTE PAPEL ÁRABE

Sabri y el presidente de la Liga Árabe, Amr Moussa, se reunieron con Annan y transmitieron la carta del gobierno iraquí. Annan dijo que la Liga Árabe había tenido un papel crucial para generar la respuesta iraquí.

El secretario general de la ONU agradeció a Moussa “por sus vigorosos esfuerzos a fin de ayudar a convencer a Irak de que permitiera el regreso de los inspectores’’.

“Estoy entregando ahora la carta al Consejo de Seguridad y ellos tendrán que decidir lo que hacen a continuación. Desde luego, el señor Hans Blix y su equipo estarán listos para continuar con su trabajo”, dijo Annan, quien no respondió a preguntas de los periodistas.

Según las resoluciones del Consejo de Seguridad, las sanciones impuestas a Irak después de que invadió Kuwait en 1990 no pueden ser levantadas hasta que los inspectores de la ONU certifiquen la destrucción de todas las armas de destrucción masiva en el país.

Los inspectores salieron de Irak hace cuatro años, antes de una serie de bombardeos por parte de Estados Unidos y Gran Bretaña, que buscaban castigar a Bagdad por no cooperar con las revisiones.

Desde entonces, Irak se ha negado a permitir el regreso de los inspectores, y la confrontación ha dividido a Estados Unidos, Gran Bretaña, Rusia, Francia y China, los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad, que tienen poder para vetar las decisiones de éste.

CASA BLANCA ESCÉPTICA

El director de comunicaciones de la Casa Blanca, Dan Bartlett, calificó la decisión iraquí como una táctica destinada a dar “falsas esperanzas a la comunidad internacional en cuanto a que él (Saddam Hussein, el presidente iraquí), está hablando en serio esta vez”.

“Por desgracia, más de una década de experiencia demuestra que se puede confiar muy poco en sus palabras o en sus hechos”, agregó.

En relación con la propuesta iraquí de entablar conversaciones para afinar los detalles de la vuelta de los inspectores a Irak, Bartlett expresó que “hemos dejado muy claro que no estamos en el negocio de negociaciones” con Hussein.

Otro portavoz estadounidense, Scott McClellan, manifestó en una declaración escrita que “no se trata de una cuestión de inspección de armas, sino del desarme de Irak”.

El gobierno del presidente Bush, que ha acusado a Irak de desarrollar armas de destrucción masiva, indicó que se mantiene la necesidad de que la ONU emita una resolución sobre Irak, y señaló que las tácticas iraquíes “están condenadas al fracaso”.

Pese a la oferta iraquí, “todavía se necesita una resolución nueva y efectiva del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas que resuelva la amenaza que plantea Saddam Hussein”, agregó.

La decisión de Bagdad se produjo después de un día de intensa actividad diplomática del secretario norteamericano de Estado, Colin Powell, quien trató el conflicto de Irak con más de una treintena de países, entre ellos tres miembros actuales del Consejo de Seguridad, Siria, México y Colombia.

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