Un grupo de 20 visitantes de la Hacienda San Jacinto, escucha atento la explicación de cómo se llevó a cabo la batalla del 14 de septiembre, en la cual se derrotó a los filibusteros que jefeaba William Walker.

Miles llegan a San Jacinto

Quince mil personas visitaron histórica hacienda entre el 12 y 15 de septiembre Pocos accidentes, bajo decomiso de licor y armas cortopunzantes, y mejor ambiente festivo en el sitio Mariela Ferná[email protected] Año con año miles de nicaragüenses, en su mayoría estudiantes de primaria y secundaria, se dan cita en la Hacienda San Jacinto para recordar […]

  • Quince mil personas visitaron histórica hacienda entre el 12
    y 15 de septiembre
  • Pocos accidentes, bajo decomiso de licor y armas cortopunzantes, y mejor ambiente festivo en el sitio

Mariela Ferná[email protected]

Año con año miles de nicaragüenses, en su mayoría estudiantes de primaria y secundaria, se dan cita en la Hacienda San Jacinto para recordar la victoriosa Batalla escenificada hace 146 años, y que acabó con la intervención de los filibusteros estadounidenses en territorio nacional.

En la entrada del centro histórico, los visitantes son recibidos por el monumento del héroe nacional Andrés Castro, mientras en la casa-hacienda, guías especializados ofrecen detalles de la gesta dirigida por el general José Dolores Estrada.

“Quién se podría imaginar que en una guerra un hombre iba a matar a su oponente de tan sólo una pedrada”, expresó Álvaro Ortiz, estudiante de primer año del colegio Centroamérica Unida, mientras esperaba turno para sacarse una fotografía como recuerdo del día que visitó el histórico lugar.

“Y es que ya han pasado 146 años, desde aquel 14 de septiembre de 1856, cuando a eso de la siete de la mañana 300 filibusteros intentaron apropiarse de la hacienda, la cual fue protegida por el ejército nicaragüenses de 160 hombres, entre éstos 60 indios flecheros y 100 hombres armados, entre ellos el héroe nacional, quien al no poder cargar su fusil de piedra de chispa, utilizó una de las piedras de la casona y mató a uno de los filibusteros que intentaba saltar la trinchera”. Ésta es la historia que cuenta Karla Méndez, responsable del museo, a cada grupo de 20 estudiantes que recorre una de las tres salas que recogen la historia de la famosa “Batalla de San Jacinto”.

El recorrido inicia en la sala número uno, donde se expone a través de un cuadro pintado en 1963, la batalla y hazaña de Castro, posteriormente se muestra la forma en que rodearon la haciendo los filibusteros, quienes se ubicaron en grupos de 100 cada uno, al frente, la izquierda y la derecha de la casona.

Asimismo, en las otras salas se aprecian tres de los fusiles del siglo XIX, utilizados durante la batalla, al igual que tres bayonetas con las que se defendieron los nicaragüenses, así como cinco de los revólveres de los filibusteros. También se pueden apreciar seis sillas de madera y cuero de vaca utilizadas en la época, entre otros objetos que datan desde 1856.

LA FAMOSA SUBIDA

Pero la visita a la Casa Hacienda, no es sólo el recorrido para conocer la historia de la Batalla que se libró en el lugar, sino también contempla la subida al cerro. Más del 80 por ciento de los visitantes no se regresan a sus casas si no suben el cerro ubicado a unos metros de la hacienda, según Juanita Pérez coordinadora del sitio.

Ni la pendiente inclinada y pedregosa detiene a los visitantes decididos a escalar el cerro, para contemplar la vista que ofrece el histórico sitio. Familias completas cumplen con la tradicional aventura, lo que da un ambiente más festivo a la visita.

POCOS INCIDENTES

Pese a que la Hacienda estuvo concurrida por miles de visitantes, este año no se registraron mayores incidentes. “Hasta las dos de la tarde se había atendido únicamente a seis menores, tres de ellos con heridas leves a causa de raspones, y tres más que fueron trasladados al centro de salud de Tipitapa, porque se accidentaron en bicicletas y había que hacerles puntos, además, uno iba inconsciente a causa de la caída”, manifestó Félix Pichardo, de la Cruz Roja. El capitán de la Policía, Claudio Salas, manifestó que a pesar de que este año sólo 12 efectivos resguardaban el lugar, no se registraron mayores problemas, más que el decomiso de aproximadamente tres litros de licor y un cuchillo. “De ahí todo ha estado en calma”, manifestó el oficial  

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