- Autoridades nicas la entregaron a sus homólogos ticos
Noelia Sánchez RicarteCORRESPONSAL/RIVAS
El símbolo de la libertad y unión centroamericana culminó su periplo por Nicaragua. La tarde del viernes en un acto oficial, en la frontera de Peñas Blancas, las autoridades de nuestro país entregaron a sus homólogas del país vecino la antorcha que continuaría recorriendo territorio costarricense, donde culminaría su recorrido.
En el acto estuvieron presentes, entre otros delegados, el ministro de Educación, Cultura y Deporte (MECD) de Nicaragua, Silvio De Franco Montalván, y la ministra de Educación Pública de Costa Rica, Astrid Fischel Volio.
Cabe destacar que durante la entrega hubo un fuerte dispositivo policial y militar en la zona que garantizó el buen desarrollo de la actividad.
El ministro de Educación de Nicaragua indicó que “la antorcha es al mismo tiempo calor y luz, es ese calor humano que nos une a los centroamericanos y al mismo tiempo es luz del futuro que se tiene que abrir para nosotros, luz porque no podemos seguir ignorando nuestro destino común” (…)
Destacó que “todos los pueblos tenemos que aprender los unos de los otros, en este mundo globalizado, no podemos seguir siendo países pequeños, fragmentados”, destacando que Centroamérica tiene que llegar a ser uno solo.
UNIÓN
“Unión no significa homogeneidad, es más bien unión en la diversidad, en el enriquecimiento que tiene el encuentro de culturas, de regiones, unión que viene de las fortalezas comunes”, dijo el ministro.
Comentó que se haría todo lo posible para “que nuestros sistemas educativos converjan, para que aprendamos los unos de los otros, para que las fronteras sean sólo un recuerdo”.
La ministra de Educación de Costa Rica, Astrid Fischel, dijo que “ojalá nunca sea necesario derramar más sangre por la libertad de nuestros hermanos, que el papel, el lápiz y los libros, la pizarra, la tiza, las computadoras y otras herramientas educativas sean suficientes para construir cada día esta Centroamérica soñada” (…).
También indicó que esperaba que la educación estuviera “cimentada en los más altos valores democráticos de honestidad, equidad, libertad, tolerancia, respeto y participación, (y que éstos) sean el norte de los procesos de aprendizaje”.