- Por “miranda la agarró del cuello”
Elizabeth [email protected]
El simple hecho de haber dirigido su mirada hacia el lugar donde una pareja discutía fue la causa para que un hombre se involucrara en un pleito sin sentido que, de un momento a otro, lo convirtió en un prófugo de la justicia.
El hecho ocurrió en el asentamiento 31 de Diciembre, al nororiente de la capital, donde la noche del viernes —según el expediente policial— Jaime Loáisiga Soza, en estado de ebriedad, acudió a la casa de su ex compañera de vida, Nely María Chavarría, a quien le llegó exigiendo le diera de comer.
La mujer le reclamó que nada tenía que hacer en su casa, por lo cual le pidió que se retirara del lugar, y ante la insistencia del hombre, la mujer lo golpeó en el rostro.
La discusión de la pareja se efectuaba en la parte principal de la casa, cuando por el lugar pasó Carlos Alberto Rivas Vargas, conocido como “Calín”, quien volvió a ver a la pareja, por lo que Loáisiga le reclamó: “¿Qué estás viendo?”
LO RETA Y LO SIGUE HASTA RECIBIR DISPAROS
Según conoció la Policía, Rivas se limitó a responder: “Yo estoy pasando”. Sin embargo, Loáisiga retó a Rivas a los golpes, por lo que éste de inmediato se retiró del lugar, pero el primero logró darle alcance.
Ante la insistencia de Loáisiga, Rivas sacó una pistola que portaba y efectuó dos balazos que impactaron en la humanidad del primero.
Loáisiga cayó al suelo con dos balazos en el cuerpo, y Rivas le preguntó mientras empuñaba el arma de fuego hacia su rostro: ¿Te querés morir? Pero Loáisiga empezó a pedir clemencia.
Casi inmediatamente, el autor de los disparos huyó del lugar, mientras un grupo de vagos se juntaron para luego presentarse a la casa de éste a amenazar con quemar su vivienda.
El padre de Rivas también se vio obligado a huir del sitio para evitar que los desconocidos tomaran venganza en su contra.
El informe policial indica que el lesionado se encuentra internado en el Hospital Alemán Nicaragüense y su estado de salud es delicado, dado que uno de los balazos le impactó en el tórax.