- Ex presidente de la Asamblea Nacional dice que hay respaldo jurídico para remover directiva, pero falta decisión política
Xiomara Chamorro [email protected]
No existen ataduras jurídicas que le impidan al plenario de la Asamblea Nacional remover a la actual directiva parlamentaria, excepto la falta de decisión política de la bancada Azul y Blanco, según el ex presidente de ese poder del Estado, Luis Humberto Guzmán.
De acuerdo a su análisis, ni siquiera es necesario alterar la legalidad en este caso, porque para actuar apegado a derecho y restablecer la voluntad de la mayoría legislativa, basta con recurrir a la doctrina jurídica y al sentido común para encontrar el camino adecuado.
“¿Cuáles serían las ataduras jurídicas que le impiden al plenario remover a la directiva?”, se pregunta Guzmán. Ninguna, alega, porque si bien el estatuto y reglamento de la Asamblea Nacional no establece explícitamente el mecanismo de cómo el plenario puede remover a la directiva, también es cierto que no se puede legislar sobre el absurdo, ya que no tiene sentido explicitar cosas que son de lógica elemental como es el hecho de que la directiva es simple gestora de un plenario soberano que le da razón de ser a la directiva de acuerdo a su voluntad.
“No hay diputados más que otros, sean o no sean directivos, la realidad es que los directivos son mandatarios que tienen un poder que les viene del plenario y no pueden contravenir a esa mayoría, más bien, si pierden la mayoría pierden el poder”, argumenta Guzmán.
En su opinión, la doctrina jurídica establece que los Poderes del Estado son autónomos en su funcionamiento interno en tanto no lesionen derechos constitucionales.
“Lo que hay que preguntarse es cuáles son esos derechos constitucionales ciudadanos que resultan lesionados si el plenario decide remover a su directiva”, plantea.
Guzmán incluso desestima como jurisprudencia la sentencia de la Corte Suprema de Justicia en su fallo sobre las actuaciones de la Asamblea Nacional cuando bajo la presidencia de Doris Tijerino una mayoría parlamentaria decidió desatender una agenda impuesta por la directiva.
“Esa es una sentencia impresentable, penosa para los magistrados que la firmaron ya que la base de sus argumentaciones deslegitima las facultades del plenario sobre la directiva. Siete años después y sin apasionamiento de ninguna clase, veo esa sentencia como algo antijurídico”, señala.
Guzmán también rebate, a la luz de la Ley de Inmunidad, los alegatos presentados por la actual Junta Directiva de la Asamblea Nacional que afirma que hay prejudicialidad en la sentencia de la juez Juana Méndez.
“Esos son gargarismos. Le Ley dice que basta con una queja verbal para que la Secretaría la pase de inmediato a la Directiva, la que a su vez, de inmediato, deberá conformar la Comisión Especial que analizará la queja. La Ley es clara, la posición de la directiva es insostenible”, dice Guzmán.
EL PROBLEMA ES POLÍTICO
Según Guzmán el problema no es jurídico ni de legalidad ya que abundan argumentos en ese terreno que pueden respaldar a la “nueva mayoría”, sino que el problema es de falta de decisión política, en particular de la bancada Azul y Blanco, quien a su juicio actúa timoratamente por supuestas graves consecuencias.
“¿Qué es lo más que puede pasar si se instala otra directiva y se nombra una Comisión que estudie la suspensión de inmunidad de Alemán? Que la directiva destituida se va de amparo ante el Tribunal y de aquí a que eso se resuelva llega enero cuando ya es inútil cualquier resolución”, dice Guzmán.
Consultado sobre el temor de algunos sectores sobre el aprovechamiento político que podría hacer el Frente Sandinista tomando ventaja de cargos directivos en la Asamblea Nacional, Guzmán considera que ese temor exagera una realidad que no se mantendrá por más de tres meses, cuando el plenario en enero deba negociar otra directiva.
“Pago por ver”, dice Guzmán, para quien lo que se necesita es una decisión política urgente de la bancada Azul y Blanco, un presidente Enrique Bolaños dispuesto a reconocer a la nueva directiva y garantizarle el presupuesto para su funcionamiento y un juez resuelto a proceder una vez que se le quite la inmunidad a Arnoldo Alemán.
“Si aquí llegamos al nueve de enero con Alemán hay que volverse arnoldista y afiliarse al PLC, porque eso significa que ya nos venció a todos”, dice Guzmán.