- Todos esperan que sea un combate inolvidable
Edgard Tijerino M. [email protected]
LAS VEGAS.- Ha sido un año difícil, no solo para nosotros inmersos en esta agitada lucha contra la corrupción y golpeados brutalmente por la crisis imperante, también lo ha sido para el boxeo, y de eso están claros los dirigentes de los cuatro organismos que controlan ese deporte afectado por la escasez y carcomido por la perdida de calidad.
¿Será Oscar De la Hoya vs. Fernando Vargas la Pelea del Año?
Estimados escépticos, podría serlo… Dos revanchas que prometían estremecer al boxeo, Barrera-Morales y Forrest-Mosley, se quedaron cortas, en tanto, la tan promocionada batalla Tyson-Lewis, finalmente unilateral, no tuvo nada que ver con Trafalgar.
¿Desembocará en un Clásico del Boxeo?
Por favor, tratemos de sujetar nuestras expectativas… No esperemos un combate como Leonard-Hagler, Argüello-Pryor, Sánchez-Gómez, Hearns-Hagler, Leonard-Hearns, Argüello-Escalera y tantos otros, pero si consideremos la posibilidad de disfrutar de algo electrizante.
Vimos a Vargas contra Trinidad y nos impresionó esa ferocidad próxima a lo suicida que coloca sobre el tapete… Es fuerte como un ropero, dispone de una llamativa capacidad de recuperación, agrede sin restricciones, como si pretendiera abrir a golpes las puertas del infierno buscando ansiosamente como meterse a las brasas.
Conocemos a De la Hoya… Peleador de habilidades probadas, inteligente y valiente, lleno de variantes interesantes, capaz de guerrear y de enfriar, de imponerse arremetiendo y manejar el ritmo del combate en reversa… Firme para contragolpear y atraído hacia los cambios de metralla.
Ambos reúnen los ingredientes para garantizar el sabor del caldo, y aunque hay mucho respeto por Oscar al momento de atreverse a vaticinar, subestimar a Vargas es una imprudencia temeraria.
Desde hace largo, las guerras verbales previas a un combate, obedecen a la necesidad de aderezar la publicidad… Puede que Tyson —después de haber intentado quedarse con las orejas de Holyfield— haya querido comerse el corazón de Lennox Lewis, pero no se le tomó en serio.
¿QUÉ TAN BUENA SERÁ?
Es posible que la enemistad cultivada entre Forrest y Mosley, haya alcanzado su punto de ebullición después del primer combate, y que la rabia entre Barrera y Morales, no respondiera al despliegue de actuaciones dignas de un Oscar como las de Russell Crowe y Denzell Washington, pero lo que no se duda, es que existe un afán de destrucción de doble vía entre De la Hoya y Vargas.
¿Como Ali-Frazier en Manila?
Muchas veces, el odio ciega, y tanto De la Hoya como Vargas, necesitan la suficiente claridad mental en busca de prevalecer.
Nuevamente, la posibilidad de humo en Las Vegas ha terminado con los boletos… El ring del Mandalay, el mismo que fue escenario de la pelea de final frustrante De la Hoya-Trinidad, tendrá olor a pólvora mañana por la noche.
Ahí estaremos.