Leonel A. Marín M.
Felicito al Ing. Miguel E. Vijil Ycaza, sobre su reciente artículo en LA PRENSA: “Ambiente de Corrupción”. Sabemos que el mal de la corrupción alcanza y carcome a todas las esferas públicas y privadas.
Nicaragua no debe continuar sumida en la crisis moral debido a actos de corrupción como malversación de fondos públicos, peculado, cohecho, lavado de dinero o enriquecimiento ilícito.
Nos sentiríamos orgullosos de un sistema en el cual el nicaragüense es honesto porque quiere serlo, no porque tenga que serlo. La honestidad es primordialmente una opción moral.
A como menciona el Ing. Vijil: “La educación es fundamental para transmitir valores morales, entre ellos el aprecio por la honradez y que la educación comienza en casa continuando durante toda la vida”.
Hay que construir la alternativa del futuro que sea capaz de gobernar honradamente y con una verdadera vocación de servicio público.
No es fácil extirpar la corrupción ya que tiene profundas raíces culturales. La “cultura” de la corrupción está bien arraigada en nuestro país y hay que combatirla venga de donde venga.
Todos los problemas de Nicaragua, incluyendo el de la corrupción, comienzan y terminan en la educación. Pero además de eso es “la carencia colectiva de virtudes”.
El Ing. Vijil señala: “El problema es este sistema que reduce todo al tener, y mientras más tener mejor. El problema es la forma de vida de unos pocos que se convierte en una seducción para muchos otros”.
Hay que desprenderse de la codicia, envidia y lujuria para construir una sociedad con ética y moral.