En una mesa rústica permanecían los restos mortales del pequeño Kevin Joel Maradiaga.

Niño muere en charco de agua sucia

Elizabeth Romero [email protected] Un niño de apenas dos años pereció ahogado en un charco de agua sucia el cual fue cavado para recoger el agua del lavandero ubicado al final del patio de la casa. La tragedia ocurrió en el barrio Israel Galeano, al sur oriente capitalino. Kevin Joel Maradiaga Laguna es el nombre del […]

Elizabeth Romero [email protected]

Un niño de apenas dos años pereció ahogado en un charco de agua sucia el cual fue cavado para recoger el agua del lavandero ubicado al final del patio de la casa. La tragedia ocurrió en el barrio Israel Galeano, al sur oriente capitalino. Kevin Joel Maradiaga Laguna es el nombre del pequeño fallecido.

El hecho ocurrió después de la una de la tarde del miércoles, cuando el niño estaba al cuido de sus abuelos maternos, debido a que su madre labora como doméstica.

Amanda Maradiaga Martínez, de 60 años, abuela del niño, dijo que todo ocurrió en unos minutos, cuando ella pensaba que su nietecito se encontraba dormido en una hamaca donde momentos antes lo había dejado descansando.

“Vino una visita a buscar a mi esposo, cuando estoy platicando sentada, no me fijé… cuando de pronto veo que mi niño se me ahogó, tenía su cabecita enlodadita”, relató con sus ojos enrojecidas por el llanto la abuela del infante fallecido.

Aunque aseguró que trató de buscar por todos los medios por tratar de auxiliar a su nietecito, nada pudo hacer por impedir su muerte.

“Le hice masaje para ver si echaba agua, le apreté su barriguita. Todavía estaba calientito pero no pude rescatarlo”, lamentó Maradiaga, tras agregar que “todo fue de inmediato”.

Horas más tarde el pequeño cuerpecito yacía en una rústica mesa apenas cubierta con un trapo, los familiares de su madre solicitaron a la Policía y a los médicos del Instituto de Medicina Legal, que no trasladaran los restos a ese lugar debido a que carecen de dinero para comprar la caja y, además, para costear el traslado.

Angela Maradiaga, tía de la madre del niño, lamentó que carecen de recursos para costear los gastos del funeral. Hasta ayer por la tarde no sabían cómo comprarían el atáud, por lo que pidió a las personas altruistas a ayudarles en estos momentos de dolor.

“Cuando la tuerce le llega a uno. Nos agarró con los brazos cruzados, ni mis hijos ni mi marido tienen trabajo, todos los de este barrio somos pobrecitos”, señaló por su parte la abuela del niño fallecido.  

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