Xiomara López junto a su hijo Wilson Gómez López y su esposo Nestor Gómez viven todo un drama ante la grave enfermedad que afecta al pequeño de cinco años.

Niño parapléjico necesita ayuda

Giselle Alemán Ayala [email protected] El rostro de Xiomara López revela entre lágrimas desesperación y angustia. El motivo: la enfermedad crónica de su hijo, Wilson Gómez López, quien cabe en su regazo como un bebé, a pesar de tener cinco años. Una fuerte fiebre a los cuatro días de nacido le devino en convulsiones, las que […]

Giselle Alemán Ayala [email protected]

El rostro de Xiomara López revela entre lágrimas desesperación y angustia. El motivo: la enfermedad crónica de su hijo, Wilson Gómez López, quien cabe en su regazo como un bebé, a pesar de tener cinco años.

Una fuerte fiebre a los cuatro días de nacido le devino en convulsiones, las que a su vez le provocaron una parálisis cerebral infantil. Desde entonces Wilson, casi de forma inconsciente, ve pasar la vida inmóvil en una cama. La parálisis no le permitió desarrollar sus actividades motoras, por lo que ni siquiera puede sentarse.

A pesar de sus cinco añitos, sólo pesa 18 libras. Una inflamación crónica en los pulmones le está quitando la vida. Su respiración es acompañada por el ronco eco de sus pulmones, una delgadez extrema y el sollozo de su madre que lo trajo desde Chichigalpa, Chinandega, en busca de ayuda.

“Está perdiendo mucho peso, pues es difícil alimentarlo. Ha vomitado sangre dos veces, y según me dijo el doctor, de volver a hacerlo probablemente moriría”, explicó entre sollozos la afligida madre. “Yo no tengo recursos para pagarle el tratamiento que le orientaron, que es un examen que se llama gastrotomía y una broncoscopia, que es un tubo que le pondrían en el estómago para alimentarlo”, agregó.

PADRE DEL MENOR CONVALECIENTE

López proviene de una familia pobre, por ello se gana la vida lavando y planchando, pero lo que gana no es suficiente para pagar los cuatro mil trescientos córdobas que cuesta la operación, criar a su hija de dos años y además ayudar a su esposo, quien convalece a causa de una extraña enfermedad llamada “criatinina”, la cual adquirió cuando trabajaba en los riegos de los cañaverales del Ingenio San Antonio.

“Él bebía de la misma agua con la que regaban el azúcar, y luego de doce años de trabajar en el ingenio terminó con la sangre contaminada, lo que le provoca mareo, bascas, convulsiones y fuertes dolores en la columna, por lo que desde hace dos años no puede trabajar”, añadió López con profunda tristeza.

“Yo vine a pedirle a las personas que me ayuden a salvar a mi hijo, porque voy a hacer todo lo que esté a mi alcance para mantenerlo con vida”. Si usted desea cooperar puede llamar al teléfono 2603012 y comunicarse directamente con Xiomara López.  

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