Cefas Asensio Fló[email protected]
PARTE II
SUPUESTO 2:
La integración comercialcentroamericana supone la ampliación del comercio y el crecimiento económico regional.
REALIDADES:
Esto puede ser total o parcialmente cierto, ya que al integrarse comercialmente varios países se presentan tres nuevos fenómenos comerciales: la creación, la expansión y la desviación del comercio. Lo importante, sin embargo, es determinar en qué medida se ha de promover o permitir cada uno de ellos en función de la buena salud económica regional.
La creación de comercio es la que generalmente más se critica y se refiere al hecho de que a causa de aumentar el comercio internacional unos productos nacionales/regionales pasan a ser sustituidos por otros extrarregionales de mayor calidad y más baratos. En este proceso de sustitución no siempre se debe ver que los productores locales sean los perdedores; productos extrarregionales de necesidad, cuya elaboración localmente sea muy deficiente, deberían ser incorporados a este proceso de sustitución.
La expansión del comercio en la integración regional se refiere al incremento de las cantidades de un mismo producto en el mercado a causa de la reducción de precios, esto es lo que lleva al desarrollo de economías de escala con rendimientos crecientes, es decir, al desarrollo de empresas con productos estandarizados, utilizando tecnología de producción en serie y, por ende, a precios muy baratos. Si se trata de un producto extrarregional o regional, o si este tipo de empresas están en manos extrarregionales o regionales, lo determina el marco institucional de la integración comercial.
La tercera forma o fenómeno de ampliación del comercio en la integración es la desviación de comercio. Aunque el término pareciera lo contrario, supone la posibilidad de sustituir productos extrarregionales por regionales, una prenda de vestir, un alimento procesado industrialmente o un lapicero centroamericano equivalente a mejor precio.
La magnitud de cada uno de estos tres fenómenos ponen en evidencia en qué medida se apuesta al desarrollo de las capacidades locales (nacionales y regionales), en qué medida se está a favor o en contra del establecimiento de los productos locales, así como de sus posibilidades de generar a los productos en un plazo corto o medio un mayor valor agregado, así como producir una mayor variedad de productos para un mejor posicionamiento en el comercio internacional.
CONSIDERACIÓN:
Ampliar el comercio en la región es un buen objetivo; pero toca a los estrategas del desarrollo y la economía regional dimensionar y encauzar los instrumentos de política comercial para que la dinámica de un mercado ampliado por un mayor flujo de productos regionales y del resto del mundo, coadyuven a mejorar las relaciones reales del intercambio comercial y nos permitan a largo plazo emerger con nuestras propias economías.
Estimados lectores, los supuestos 1 y 2 estaban relacionados con la eficiencia económica y la ampliación del mercado en el marco de la integración comercial centroamericana. Ahora veremos otros dos supuestos, el tres relativo a los roles nacionales y regionales en el comercio internacional y el cuatro a las asimetrías intrarregionales.
SUPUESTO 3:
En el nuevo escenario de la globalización los roles del comercio internacional de los países se están reasignando a partir de los nuevos bloques regionales. En tal sentido, a los países menos desarrollados, y por ende a Centroamérica, toca seguir siendo proveedores de productos primarios y desarrollar el rol de comercializadores de manufacturas de los países industrializados.
REALIDADES:
Las nuevas tendencias del comercio internacional parecen indicar que los países industrializados cuentan con una alta capacidad de sustitución de nuestros productos por otros procesados tecnológicamente y también se van abriendo paso con la colocación de productos primarios que ellos mismos están produciendo. Esto viene marcando la caída de los precios de nuestros productos y el encarecimiento de los suyos en el mercado internacional.
Agreguemos a lo anterior la lógica tecnológica de Vernon sobre “el ciclo de vida del producto”. Es decir, el hecho de que los países industrializados estrenan y desarrollan la tecnología en una primera etapa, luego la transfieren a países con medianas capacidades o países emergentes, para finalmente distribuirla en su fase de declinación casi en situación de descarte hacia los países menos desarrollados. Entonces pareciera cernirse un escenario demasiado oscuro para pensar en posibilidades de desarrollo propio; pero parece que las cosas, gracias a Dios, no son tan oscuras.
Las experiencias de países altamente posicionados en el comercio internacional, y que en su momento presentaron rendimientos económicos similares a los de Centroamérica, como Irlanda (que forma parte de la Unión Europea) y algunos países de los llamados “tigres asiáticos” (Malasia, Indonesia, Singapur, Filipinas y Tailandia, que forman parte de la ASEAN: Asociación de Naciones del Sudeste Asiático), nos señalan como clave una oportuna inversión en alta tecnología para desarrollar valor agregado y diversificar sus productos, acompañada de una estrategia eficaz en la promoción de sus exportaciones.
Invertir en alta tecnología pareciera una idea fuera de lugar para la región; pero la realidad es que nuestros países, producto de sus altas tasas de crecimiento poblacional y sus relativas altas tasas de coberturas educativas, cuentan con contingentes de miles de jóvenes con nivel de técnico medio o superior, así como egresados de secundaria, generalmente sin empleos, que podrían ser rápidamente entrenados mediante alianzas racionales con países industrializados, alianzas que impliquen transferencia real, desarrollo de capacidades locales para que en el corto y mediano plazo sean los profesionales y técnicos centroamericanos los que dirijan y ejecuten una producción de alta calidad y con el distintivo de la identidad regional.
Para que esto suceda sin interferencia de la invasión de productos extrarregionales que puedan desplazar a los regionales los países centroamericanos han de diseñar una estrategia eficaz de las exportaciones. En este sentido, conviene fortalecer las empresas exportadoras, ampliando su radio de acciones y aumentando su eficiencia; pero también conviene aprovechar las redes internacionales y la experticia acumulada por las empresas importadoras con procesos de reingeniería que potencien también sus capacidades hacia la exportación. De este modo, a medida que nuestros productos se van mejorando, incrementando sus volúmenes y diversificando, se van colocando gradualmente en el mercado internacional.
El autor es Consultor en Investigación y Desarrollo Social.