- Desde hace 24 años, Fernando “El Cabo” López Miranda es el mayordomo de esta ancestral actividad, que se resiste a morir pese a la crisis económica
Emilio ZambranaCorresponsal/[email protected]
“Al cantar yo no reparo y esa ha sido mi gran dicha, empecemos a repartir el guaro y después nos sacan la chicha”, reza una de las coplas o “puesiyas” que el llamado “puesiyero” del Atabal y Mayordomo, el conocido Fernando “El Cabo” López Miranda, con 68 años, entona al ritmo de tambores y un bombo durante las celebraciones de la Virgen del Rosario, en octubre.
Auténtica expresión ancestral, popular, religiosa y cultural; el Atabal, cuya mayordomía la ostenta el famoso “Cabo” desde hace más de 24 años, es una actividad que aún pervive, pese a la crisis económica que sacude a este tipo de expresiones culturales.
“La situación económica no permite que, como en años anteriores, las personas reciban diariamente por el mes de octubre, al Atabal”, señala “El Cabo”. Los promesantes, que son las personas que reciben al Atabal, dan chicha de maíz, aguardiente y chicha de coyol, entre otras bebidas típicas.
Oriundo de Malacatoya, el apodo de “El Cabo”, nace en el Instituto Nacional de Oriente. Los chavalos que llegaban del campo a estudiar a la ciudad, eran llamados “cabitos”.
“El Cabo”, diseñador gráfico, trabajó en la publicidad Cuadra-Chamberlain como pendolista (personas que se dedican a hacer pergaminos, letras góticas y caligrafía). Rodolfo Ferreti, ya fallecido y apodado “Choncoca”, fue quien le llamó primero “El Cabo” de Malacatoya.
“Yo tengo 24 años de estar bajo la tutela y mayordomía del Atabal”, dice “El Cabo” López, para agregar que él sucedió en ese cargo al famoso “Cabo” Arturo Montiel. “Desde esa época le venimos dando mayor proyección al Atabal, debido a que los medios de comunicación han contribuido con su difusión”, manifiesta con orgullo señorial “El Cabo”, tras indicar que ha participado con el Atabal en el programa de TV, “El Clan de la Picardía”, que dirige Carlos Mejía Godoy.
ORIGEN DEL ATABAL
Existen tres versiones: la primera señala que el Atabal tiene su origen entre 1532 y 1542. La segunda, más verosímil, indica que el Atabal se remonta al siglo XVIII, hace unos 250 años. Los vecinos del Convento San Francisco y pobladores humildes del Barrio Santa Lucía y de “Las Flores Negras”, llamado también “El Cerotal”, han sido los precursores y quienes mantienen con vida esta tradición granadina.
“A partir de allí ya se puede hablar de personas que tuvieron en su poder el Atabal, y ésta fue una familia de apellido Rivas. Ellos vivieron en una quinta llamada Bilbao, cerca de un barrio conocido como La Loma del Mico”, dice “El Cabo”, tras manifestar que prácticamente allí se inicia con mayor relevancia el Atabal con el abuelo de Genaro Rivas.
En esa época, el Atabal salía todo el mes de octubre, cuando se celebra a la Virgen del Rosario, que está en el Templo de San Francisco. Actualmente, la imagen de la Virgen se encuentra en la Iglesia La Merced debido a que el templo de San Francisco está siendo restaurado.
Después entrar en calor con las primeras coplas y el saludo de rigor, el Atabal va pidiendo cada uno de los bocadillos y aguardiente que les ofrecen. “Incluso hay un toque dentro del Atabal que se llama ‘Trago de aguardiente’, chicha de coyol; entonces nosotros lo pedimos ya cuando hemos saludado”, dice “El Cabo” López.
En cuanto a la limosna, también la piden en coplas. El Atabal está compuesto por 7 u 8 tambores pequeños y un bombo.
Cada tamborilero lleva un mochilero, quien es su acompañante. “Todo lo que nos obsequian, el mochilero lo guarda. Después de los mochileros están dos faros famosos, que son los lampareros, a la usanza antigua”, dice.
OTRAS TRADICIONES
El Cartel: Una familia a cuyos miembros les decían “Los Espiridiones” eran los tenedores del Cartel de las fiestas patronales de Granada. Tenían dos diablos, dos quirinas, habían no menos de 60 personajes en la calle, bailando con los chicheros y la famosa “vieja culona” con su Macho Ratón, los bailarines. “Eso desapareció con la muerte del último Espiridión”, argumenta “El Cabo”.
La Yegüita: Tiene aproximadamente unos 25 años de haber desaparecido de Granada, pero existe en el Diriá. “Mama Güicha” Lacayo era la tenedora de la Yegüita, en la calle El Bolsón. Al morir ella, prácticamente desapareció.
Atabaleros famosos: Luis Buzano, “Burrucha”, y Julio César Corea, ambos con vida.