- Los conductores de buses urbanos cobraron una nueva víctima, esta vez se trata de un anciano que fue embestido por un bus de la ruta 164
- res personas, incluyendo un niño, han muerto por la irresponsabilidad de los buseros en menos de tres semanas
Luis Alemán [email protected]
Carmen Valerio es el nombre del anciano, de aproximadamente 60 años, que aparentemente regresaba a su casa de habitación cuando fue arrollado mortalmente por una unidad de transporte colectivo ayer por la mañana.
Mientras la Policía anunció la semana pasada un plan de mayor vigilancia, los buseros siguen haciendo de las suyas, enlutando los hogares nicaragüenses.
El anciano había tomado la ruta 164 en la entrada del Reparto Schick, bajándose de la Panadería Duya Mágica, una cuadra arriba. Dio unos cuantos pasos cuando inesperadamente cayó, y pasaron sobre su cabeza las llantas traseras del bus.
La masa encefálica de don Carmen Valerio quedó esparcida sobre el adoquinado. Su rostro quedó irreconocible, mechones de pelo entrecano estaban en el adoquinado y en las llantas del bus, mientras la sangre estaba regada alrededor de lo que fue su cabeza.
Una persona caritativa cubrió el cadáver con una sábana ante la gran cantidad de curiosos que se habían aglomerado para ver tan dantesca escena.
El conductor de la unidad, identificado como Franklin José Ruiz Gurdián, fue detenido por la Policía de la Estación Cinco, hasta donde fue trasladado para las investigaciones de rigor.
MOLESTO Y AGRESIVO
Franklin, visiblemente molesto y en tono agresivo, evadió las preguntas de los periodistas, y en momentos hasta se mostró retador afirmando que no había hecho nada y que no tenía nada que ver con el incidente.
“Él se resbaló, eso es lo único que sé”, dijo en tono agresivo el conductor del bus, sin inmutarse en ningún momento por la muerte del anciano. “Ya te dije, no molestés, tené calma o no respondo”, advirtió Franklin al redactor de LA PRENSA, que le preguntaba sobre los hechos.
SE APOYÓ EN LA MUERTE
Javier Antonio Ñurinda, uno de los testigos, confirmó que el señor se bajó del bus a una cuadra de la Duya Mágica, al parecer, debido a su edad avanzada no se podía sostener por sí mismo por lo que se apoyó en la carrocería del vehículo.
Cuando el bus arrancó, don Carmen Valerio estaba apoyado en el vehículo, por lo que resbaló al pavimento para caer en el instante en que pasaban las llantas traseras del lado derecho.
Don Carmen era muy conocido en el barrio “Adolfo Reyes” porque era propietario de un negocio de Nintendo adonde acudían a jugar los chavalos del lugar.