Gabriel Conde
Hace algún tiempo el ingeniero Bolaños dijo que tenía “sedita” al doctor Alemán, deduzco que el señor Presidente conoce la terminología del juego de los trompos y he de expresarle mis dudas sobre esta aseveración. De lo que sí estoy seguro es que el trompo del pueblo está muy tatarata, y “la que sí golpea” lo lleva a él al bote y al ‘miado’ dando la imagen de que en esto de la corrupción el trompo de Alemán es de guayacán negro y el suyo tatarata, que al primer seco se lo desguapan.
Entretanto, usted ingeniero Bolaños, nos lleva a pura pasarraya y lo robado no regresa. Por favor, no nos hagan guajes; hay que usar el trompo de cocobolo del doctor Novoa y eliminar el trompito de pochote del doctor Fiallos, el sempiterno protegido de los obispos, y del doctor Boza. ¿Qué bozal le ha puesto a la Procuraduría, que luce indefensa ante la jauría de abogados de los acusados de corruptos, y en este país de la sin razón, los acusados se han tornado en acusadores?