En el suelo, en medio de un charco de sangre, quedó el cuerpo de Jairo Javier, ultimado al intentar asaltar una licorería.

Muere en intento de asalto

Jairo Javier Gutiérrez recibió un disparo de escopeta en el costado derecho que le desbarató varios órganos de su cuerpo A su lado quedó un cuchillo de cocina con cacha de madera, el que utilizó para intimidar a un taxista y a un vendedor de cigarros a quienes robó dinero Luis Alemán [email protected] Jairo Javier […]

  • Jairo Javier Gutiérrez recibió un disparo de escopeta en el costado derecho que le desbarató varios órganos de su cuerpo
  • A su lado quedó un cuchillo de cocina con cacha de madera, el que utilizó para intimidar a un taxista y a un vendedor de cigarros a quienes robó dinero

Luis Alemán [email protected]

Jairo Javier Gutiérrez Ramírez, de 21 años, murió de un disparo de escopeta realizado por un vigilante, que repelió el intento del muchacho de cometer un asalto en la Licorería 24 Horas, sobre la Pista 27 de Mayo.

El hecho ocurrió el pasado sábado cerca de las 8:45 p.m. cuando Jairo Javier con unos cuantos tragos entre pecho y espalda se presentó a la licorería en compañía de dos sujetos más, uno de los cuales —“El Pelón”— fue reconocido, a comprar supuestamente licor para continuar la farra.

Pero Jairo Javier no compró licor, sino que intentó con un cuchillo agredir a uno de los jóvenes que despachan en la licorería, por lo que intervino el vigilante Ramón Arturo Corea Sandino, quien pidió al muchacho que abandonara el local.

Jairo se retiró unos pasos, pero minutos después regresó con el cuchillo en la mano, y caminando con dirección a Ramón Arturo, quien no tuvo más remedio que montar la escopeta y disparar.

Debido a que el disparo le desbarató el corazón, parte de los pulmones y otros órganos, Jairo Javier murió instantáneamente.

El muchacho, a quien varios vecinos del lugar identificaron como miembro de la pandilla “Los Sata”, cayó boca abajo, y al lado quedó el cuchillo de cocina pequeño con cacha de madera.

En su costado derecho se observaba un orificio bastante grande, pero también tenía orificios donde supuestamente penetraron perdigones del disparo de escopeta. Tenía dos perdigones en su brazo derecho, en el cuello, y tres perdigones que le penetraron en la parte trasera de su oreja derecha, los que le desprendieron parte de su cuero cabelludo.

TESTIGO

Freddy Antonio Urroz Alvarado, de 40 años, esposo de la dueña del local, explicó que él sólo escuchó un disparo y salió inmediatamente a ver qué sucedía, encontrándose con el cuerpo del muchacho que yacía en el pavimento en medio de un charco de sangre.

El vigilante, mientras tanto, se mostraba nervioso después del disparo que terminó con la vida de Jairo Javier, de quien varios vecinos afirman había estado involucrado en hechos de sangre ocurridos en el barrio Bóer donde tenía su residencia.

MINUTOS ANTES HABIA ASALTADO A TAXISTA

La noche de los hechos, Jairo Javier había llegado tres veces a la Licorería 24 Horas. La primera vez, cerca de las 7:00 p.m., armado con el cuchillo despojó de su dinero a un taxista que se bajó para comprar una media de licor.

Minutos después volvió, esta vez para pedir un córdoba a un vendedor de cigarros que se encontraba en la licorería, a quien también amenazó con el cuchillo, pero el vendedor repelió el ataque y se marcho.

La tercera vez llegó en compañía de “El Pelón” y otros sujetos, éstos se quedaron fuera de la distribuidora, mientras Jairo con el arma entró al local y amenazó al dependiente, fue cuando intervino el vigilante, y minutos después se produjo el disparo.

“Él amenazó al muchacho del bar y lo quiso agredir con el cuchillo, luego me intentó agredir, por lo que cargué el arma y disparé”, declaró el vigilante que se encuentra detenido en la Estación Tres de Policía, cuyos agentes, hasta ayer tarde, aún investigaban los hechos.

SU PADRE LO DEFIENDE

Erwin Antonio Cabrera, de 48 años, padre del ahora occiso, reclamó a la Policía, a quien acusó de haberle colocado el arma con la que supuestamente cometió el asalto.

Dijo que sólo llegó a comprar licor para continuar tomando con otros amigos, cuando en menos de 10 minutos se escuchó el disparo que terminó con la vida de su hijo.

Jairo Javier tenía la costumbre de pedir un córdoba a los parroquianos que llegaban a la Licorería 24 Horas a comprar licor, cuando se lo negaban los amenazaba con el cuchillo.

ANTECEDENTES

La inspectora Guillermina Rojas, de la Dirección de Información y Análisis del Distrito Tres de Policía, confirmó que Jairo Javier estaba involucrado en varios hechos de sangre y que formaba parte de la temida pandilla de Los Sata. También estaba involucrado en un homicidio donde tomó parte una mujer a quien se le conoce sólo como “La Pelancha”.  

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