Una pobre cosecha cafetalera se espera en Pueblo Nuevo y Condega, mientras que en San Juan del Río Coco unos 220 productores podrían perder sus fincas.

Cafetaleros de Las Segovias en desgracia

Productores de Pueblo Nuevo y Condega pronostican un 70% de reducción de la cosecha cafetalera En San Juan del Río Coco 220 enfrentan amenazas de embargo y en la última semana seis ya tuvieron que entregar sus parcelas Adolfo Olivas Olivas y Martha Marina González/[email protected] La cosecha cafetalera en los municipios de Pueblo Nuevo y […]

  • Productores de Pueblo Nuevo y Condega pronostican un 70% de reducción de la cosecha cafetalera
  • En San Juan del Río Coco 220 enfrentan amenazas de embargo y en la última semana seis ya tuvieron que entregar sus parcelas

Adolfo Olivas Olivas y Martha Marina González/[email protected]

La cosecha cafetalera en los municipios de Pueblo Nuevo y Condega, caerá estrepitosamente en el próximo ciclo productivo, y según los caficultores la drástica reducción tiene sus raíces en la falta de financiamiento y la adversidad de las condiciones climatológicas.

Mientras que en el municipio de San Juan del Río Coco, 220 pequeños caficultores enfrentan la amenaza de ser embargados judicialmente, debido al incumplimiento de las medidas anunciadas por el gobierno, denunció Luis Centeno González, presidente municipal de la Unión Nacional de Agricultores y Ganaderos (UNAG).

Centeno González dijo que en San Juan del Río Coco durante lo que va de 2002, un total de 47 pequeños productores han sido ejecutados judicialmente por la banca formal y las microfinancieras, mientras que seis de los caficultores, en la última semana, tuvieron que entregar sus parcelas, por la falta de capacidad de pago.

En tanto, los cálculos escalofriantes proporcionados por la Unión Nacional de Agricultores y Ganaderos (UNAG), indican que en la zona de Pueblo Nuevo, la producción del “Grano de Oro” en 2002-2003, será apenas de cinco mil quintales, cuando la tendencia histórica ha sido de 18 mil quintales anuales, lo que significaría una reducción del 73 por ciento.

La productora de Pueblo Nuevo, Martha Úbeda, se mostró decepcionada por la falta de políticas gubernamentales que incentiven la producción cafetalera. “Aquí no habrá producción. Yo lo que hice fue recepar todito el café, y con esfuerzo propio darle mantenimiento, porque de todos modos no iba a cosechar nada”, aseguró.

Justo Pastor Mendoza, vicepresidente departamental de la UNAG de Estelí, dio a conocer que la escasez de créditos financieros y la sequía llevaron al fracaso a los caficultores. “Los cafetales de Pueblo Nuevo han quedado en el puro garrote”, dijo.

En términos similares se expresó el presidente municipal de la UNAG de Condega, Doroteo Herrera, quien expresó que en la zona cafetalera de Canta Gallo, la cosecha se calcula en tres mil quintales, cuando antes la producción ascendía a cinco mil, para una reducción del 60 por ciento. Además de la falta de financiamiento, en Condega sucedió un fenómeno contrario al de Pueblo Nuevo. “En la zona condegueña, la flor del café se cayó porque hubo mucha lluvia”, explicó el productor Herrera, que tiene su finca en la localidad de Venecia.

DISMINUCIÓN SALVAJE

Donaldo Vanegas, presidente de la Asociación de Cafetaleros de Pueblo Nuevo, calificó de “disminución salvaje” la escandalosa caída de la cosecha cafetera, señalando que muchas fincas se encuentran perdidas entre la maleza, las plagas y enfermedades por la falta de recursos materiales para el mejoramiento de los plantíos.

Consideró que el fracaso del café es producto de la falta de una política gubernamental hacia el agro, y que en los últimos años los gobiernos de turnos han incumplido con las promesas para la reactivación del rubro cafetalero.

Los caficultores de Condega y Pueblo Nuevo advirtieron sobre un eventual repunte de la delincuencia en el campo, por la desocupación existente”, como consecuencia del fracaso de la producción cafetalera que empleaba a miles de trabajadores.

PEQUEÑOS PRODUCTORES DEMANDAN ATENCION

Al señor Fabián Melgara, de la comunidad El Varillal, del municipio de San Juan del Río Coco, le embargaron una finca de cuatro manzanas, entre ellas dos de café y dos de guatal, por una deuda de siete mil córdobas. “Aquí los pequeños productores no tenemos un favor de nadie y estamos quedando en la calle”, expresó.

El pequeño productor Jesús Flores manifestó que “aquí se atiende al que tiene más galillo, y a los pequeños nos dejan por un lado; el gobierno debería favorecer desde el chiquito hasta el grande. Además, el gran productor tiene más facilidades, porque los que no tenemos plata somos nosotros los pequeños productores”.

Durante una asamblea realizada recientemente, a la que asistieron pequeños productores, éstos se lamentaron de la aguda crisis que enfrentan, a tal grado que se están alimentando con guineos verdes con sal y naranjas.

Demandaron a los diputados que legislen para la creación de un banco de fomento agropecuario porque la banca privada no llena las expectativas para el sector productivo.

René Medina describió la crisis de dramática, “los cafetales están en el monte, no hay medicinas en los centros de salud, las máquinas están malas, necesitan cambio de camisas y cada una cuesta C$1,500 córdobas, los beneficios no sirven, estamos en un hoyo, no hay ninguna institución a quien pedirle financiamiento, los pequeños productores estamos hechos paste”, relató.

PURAS PROMESAS

El presidente de los cafetaleros en Pueblo Nuevo, Donaldo Vanegas, dijo que 530 personas que cultivan unas 2,000 manzanas en este municipio han quedado a la espera de los programas que prometió el presidente Enrique Bolaños, que contemplaba el desembolso de 40 millones de córdobas. “Todo ha sido puras promesas”, dijo.  

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