Cuatro décadas atrás Isabel Allende, la célebre escritora chilena, era una ama de casa dedicada a la crianza de sus hijos, que ni siquiera imaginaba figurar en el mundo de las letras. Tuvieron que pasar más de diez años para que la ahora literata descubriera su don en la pluma.
Mientras en un punto vecino del continente, el colombiano Gabriel García Márquez fortalecía su fama como escritor. Tras haberse desempeñado como periodista y haber “perdido” sus iniciales tiempos universitarios en los salones de una facultad de abogacía.
Para este tiempo en Nicaragua, Edgard Tijerino era ya un reconocido cronista deportivo que en su juventud había intentado estudiar la carrera de Ingeniería, a pedido de sus padres…
Como ven, el equivocarse de oficio o profesión es una indecisión que afecta hasta a los más inteligentes y audaces. Y de acuerdo a algunos orientadores de la educación es tan común como los tres tiempos de comida que a diario hacemos.
Aunque esa es la realidad que cada día intentan cambiar con los llamados test de orientación vocacional, según dice Carlos Narváez, psicólogo especialista en el tema.
“En nuestra cultura los test no se ven como prácticas normales. Por eso si vos te fijás ni siquiera se aplican en los colegios de secundaria, donde su utilización es fundamental para guiar a los chavalos en sus últimos años ”, sostiene el psicólogo.
Pero realmente ¿qué son?
“Los test son una prueba que orienta hacia dónde dirigir las aptitudes e intereses… en este sentido a una persona le arrojan información sobre lo que debe estudiar. Asimismo le diagnostican hacia qué área enfocar sus habilidades”.
¿A quiénes se aplican mayormente…?
“A los jovencitos o jovencitas de cuarto y quinto año de secundaria, que no saben qué estudiar. También a aquellos estudiantes universitarios que no están seguros si la carrera que eligieron es la acertada y a los egresados de la universidad que necesitan confirmar el campo laboral seleccionado”.
Aparte de lo anterior ¿qué otras ventajas tienen?
“Te dan un conocimiento exacto sobre tu proyecto de vida; te ubican en el momento (especialmente a los chavalos de 15 a 16 años recién bachillerados); te ayudan a elegir una profesión u oficio acorde a la oferta y demanda actual; y por supuesto te ahorran tiempo y dinero”, señala.
Tipos de test
A la fecha, Narváez realiza estas pruebas en la Universidad de Ciencias Comerciales (UCC), que paralelamente extiende el servicio en algunos colegios privados de Managua.
“Básicamente los test que realizamos son de aptitudes donde se valora a la persona en cinco áreas: razonamientos verbales, razonamientos numéricos, abstractos, espaciales y de precisión conjugada con velocidad…”, detalla Narváez.
Según el orientador, a través de estas evaluaciones, que usualmente duran tres horas y media en dos sesiones, logran descifrar por ejemplo si el estudiante tiene aptitudes para ser historiador, o físico, arquitecto, artista, ingeniero…
“En fin es una prueba bien completa en todos los sentidos y accesible a todo el mundo porque tiene un costo de 50 córdobas ”, precisa.
Comenta que en los próximos meses tiene previsto realizar los test de personalidad, conocidos como 16 Sys, que permitirán orientar en más de 40 oficios o profesiones.
Por su parte Eudilia Molina, psicóloga en educación y aprendizaje, refiere que ella suele agregar a los test de aptitudes, valoraciones múltiples (incluida una entrevista) para evaluar la conducta, el interés y hasta el sistema nervioso de la gente que se somete al examen en mención. Éstos los ejecuta en cuatro sesiones.
“Porque así se obtiene un perfil más exacto de la vocación o profesión. Claro, los perfiles no son la última palabra pero brindan información que en muchos de los casos, la misma gente ignora”, aclara Molina quien oferta el servicio a 1,200 córdobas.
Más variantes
Martha Rosa Mendieta, psicóloga a cargo del departamento vanguardia en Orientación Vocacional ubicado en la Universidad Centroamericana (UCA), agrega que en su área acostumbran realizar tres tipos de test.
“El primero es el de interés llamado Kuder, con el cual el estudiante contesta una serie de preguntas en tiempo indefinido, de acuerdo a sus gustos. Lo que nos permite medir hacia dónde dirigen sus intereses: si es hacia el deporte o hacia actividades científicas, técnicas o artísticas…”, indica.
En cuanto al segundo test, Mendieta comenta que se trata del de aptitudes, donde valoran, en tiempo controlado, en preguntas de verdadero o falso y repuestas de acuerdo a si están “buenas” o “malas” las capacidades. Igual a como ocurre con el que oferta Narváez.
“Completamos nuestro perfil con el test de temperamento, en el cual evaluamos el carácter de la persona. Por ejemplo con preguntas que arrojan si son impulsivos, pacientes, vigorosos, estables, sociables, tímidos o reflexivos…”, apunta. Estos test tienen un costo de 20 dólares. Pero los ofrecen en sus prácticas los estudiantes de Sicología en algunos colegios privados de Managua.
Sin acceso
A la fecha se conoce que los institutos de educación media públicos, ubicados en la zona interior del país, no tiene acceso a los test de orientación vocacional. A diferencia de colegios como el Centroamérica, Loyola o Alemán Nicaragüense, donde las universidades les ofertan el servicio.
Otras escuelas de secundaria, como el Instituto Miguel de Cervantes, siguen a la espera del servicio. “Ya que el Ministerio de Educación, Cultura y Deportes (MEDC), aún no los facilita a los colegios públicos…”, expresa la profesora Aura Mirta Rodríguez, directora interina en este instituto.
Por lo que están recurriendo a las universidades para ver si a finales de año consiguen que los chavalos tengan acceso al test.
Sobre los test
Tatiana Díaz, 18 años
“Los test no funcionan en todas las personas, porque muchas veces los resultados son contrarios a lo que vos querés estudiar. En otras palabras, no coinciden”.
Elizabeth Cruz, 20 años
“Yo no los he hecho, pero creo que sirven. Aunque algunos compañeros de clases me han dicho que los resultados no son los que esperaban porque salen aptos para otra cosa”.
Jean Carlos Rizo, 24 años
“Creo que los test vocacionales ayudan al estudiante a enterarse mejor sobre su futuro, a desenvolverse mejor en la vida universitaria y en el ámbito profesional”.
Mauricio Genet, 20 años
“Mirá yo nunca he hecho un test vocacional. Pero me parece que son buenos porque uno se orienta para decidir con más seguridad lo que uno puede estudiar”.
Consejos
Los especialistas consultados aconsejan a los adolescentes realizar el test, antes de salir del bachillerato. Aparte de eso les sugieren ejecutarlo en cuatro sesiones, para obtener un perfil vocacional más preciso, según dicen.
A los padres de familia, en tanto, les recomiendan apoyar a sus muchachos en esta opción y acompañarlos en el momento de obtener la información del perfil profesional que resulta conveniente en su futuro.
Versión del MECD
Enriqueta Prado, funcionaria del Ministerio de Educación Cultura y Deportes (MECD), afirma que éste ministerio desde hace algún tiempo brinda orientación vocacional en el último año de secundaria, en los colegios públicos a nivel nacional.
“No como asignatura. Pero si en las horas guías, los profesores (a cargo del grupo de clase) les hacen test a los estudiantes”, sostiene. Sin embargo al preguntársele que tipo de test realizaban no supo definirlos ya que el escaso tiempo, del que disponía para la consulta de Aquí Entre Nos, se lo impedía, según justificó.
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