Ary Neil Pantoja [email protected]
La fiscal auxiliar de Managua, Alba Hury Toruño, en representación del Ministerio Público, acusó a varias personas, entre ellas, al ex director General de Ingresos, Byron Jerez, por los delitos de fraude y asociación e instigación para delinquir en perjuicio del programa denominado Polos de Desarrollo, adscrito al Instituto de Desarrollo Rural (IDR).
La acusación de la Fiscalía es similar a la introducida el pasado lunes por la Dirección de Investigaciones Criminales (DIC) de la Policía Nacional, cuya investigación fue solicitada por la Procuraduría General de la República (PGR), con la diferencia que la Fiscalía no incluyó el delito de estafa y, además, estableció un monto mayor que el calculado por la Procuraduría.
Según el escrito acusatorio de la Fiscalía, el Programa Polos de Desarrollo (POLDES), del IDR, resultó perjudicado por un monto de 393,247 córdobas y 38,146 dólares. La PGR sólo estableció el monto en dólares.
El caso quedó radicado siempre en el Juzgado Séptimo de Distrito del Crimen de Managua, a cargo del juez Sabino Hernández, y es el que se refiere a la compra de cinco motocicletas y dos cuadraciclos que, según la Fiscalía, resultaron ser usados y no nuevos; así como que nunca se logró su nacionalización por diversas causas.
Los acusados por la Fiscalía son Byron Jerez, Eduardo Mena Cuadra, ex presidente ejecutivo del IDR y actual diputado liberal; Ligia del Socorro Segovia García, Marcelino Otero, Gerold Jerez, Armando Barberena Mongrío y Marbelly Sandoval Ramírez. Conforme a lo expuesto por la fiscal Toruño, todas estas personas se coludieron para perjudicar a la institución antes referida.
Los automotores descritos en la acusación, dijo Toruño, aún se encuentran en las bodegas de la Aduana “echados a perder” sin que se haya podido lograr su nacionalización; pero además, aclaró que no son los vehículos que debieron haberse comprado.
Agregó que, incluso, se violaron las normas internas del IDR para la adquisición de tales vehículos, con el fin de beneficiar a la empresa Business Express (a la que se les compró las motos y cuadraciclos) propiedad de Gerold y Byron Jerez.