- Asegura campesino de la zona de Matagalpa que permanece en los plantones del hambre, quien además afirma que cada año la pobreza “es más fuerte para nosotros”
Daisy Ramírez MoralesEspecial para LA [email protected]
Para el campesino Leoncio Rivas, después del huracán Mitch (1998) la situación para las familias campesinas ha empeorado; por ello muchos han tenido que ir a los plantones a pedir comida para sus hijos.
“A este municipio ha venido como fiebre la pobreza. Hemos sido golpeados y en las haciendas no nos dan trabajo. Solamente en la cooperativa hay más de 40 familias que estamos sin trabajo y en las haciendas no nos aceptan, por eso la pobreza ha sido más fuerte y cada año es más fuerte para nosotros”, dijo Rivas.
Rivas y su familia son parte de las 894 familias campesinas que demandan solución a la crisis de desempleo, en los denominados “plantones del hambre” sobre la carretera El Tuma-La Dalia en Matagalpa. Hasta la fecha han fallecido por hambre 13 personas, entre ellas cinco niños, según los registros de la Comisión de Derechos Humanos y Paz de la Asamblea Nacional y de la Procuraduría para la Defensa de los Derechos Humanos. La situación, según el diputado Nelson Artola, “es grave y dramática”.
“Con el problema de hambre que vivimos, los niños son los más sufridos porque nosotros aguantamos más pero los niños no pueden vivir sólo comiendo guineos”, manifestó Rivas, un campesino de 37 años, quien junto a su compañera María Estela Leiva González, debe alimentar a cinco hijos.
“NO TENEMOS PARA DÓNDE AGARRAR”
Rufino Mercado García trabajaba en la Hacienda La Cumplida, Matagalpa y residía en Las Cañas, en una vivienda de zacate y madera. El huracán Mitch arrasó con ella. “Cuando pasó el huracán Mitch fui golpeado. Mi casa se hundió y allí perdí los trastes, todo lo que teníamos. A medianoche tuvimos que salir a la carretera en medio de la lluvia, pero era más seguro que estar en la casa”.
Mercado García sostiene que “el problema que se ha dado es la pobreza, pero hemos organizado los plantones, porque en las haciendas sólo les están dando empleo a los veteranos. Como nosotros formamos una comunidad por ser afectados por el huracán, en las haciendas no nos admiten en tiempo silencio, solamente nos ocupan en la zafra del café y ese es el problema que se da y no tenemos para dónde agarrar. Entonces nos organizamos en el plantón para que el gobierno mire qué hace por nosotros”.
“SUFRIMOS POR HAMBRE”
A sus 28 años, Florentina del Carmen Palacios Pérez es madre de seis niños. Ellos son parte de los “plantones del hambre” en Matagalpa y asegura que “con el desempleo hay abundantes ladrones. Nosotros, en vez de irnos a robar o que los niños aprendan a robar, vamos a los plantones. Mejor que un niño esté en un plantón y no que se dedique a robar o pensando qué le puedo hacer a otra persona para robarle”.
Palacios sostiene que con el desempleo “sufrimos por hambre. Esto nos obliga a hacer plantones, si no es así no nos aprueban un trabajito, aunque no es permanente, está aprobado hasta el mes de octubre, después tenemos que buscar cómo hacer”.
“VIVIMOS EN UNA SITUACIÓN FEA”
Para Daisy Erlinda López, de 14 años, los recuerdos del huracán Mitch son desoladores. Ella y su familia vivían en la cooperativa La Flor. El huracán los arrastró junto a su casita de paja y rejón. Perdieron todo, casa, enseres y animales; tuvieron que dormir bajo la lluvia y finalmente pedir alojamiento en la casa de unos vecinos.
“No nos morimos en el Mitch pero quedamos sin terreno, sin casa, sin animales, las milpas se perdieron, tuvimos que volver a trabajar, pero sin la posibilidad de renovar lo que teníamos, nos quedamos sin terreno”, recuerda la niña, que hoy es parte de los “plantones de hambre” de Matagalpa.
“Ahora la situación de los plantones es fea porque hay que estar en el sol fuerte, perdiendo tiempo, pero no tenemos otra salida porque somos pobres. Nos dijeron que nos van a resolver dando trabajo por un mes y por esta situación me salí de clase porque no tengo quién me ayude y mis padres no ajustan. Sólo aprobé quinto grado de primaria”.
CODENI URGE TOMAR ACCIONES INMEDIATAS
La Federación Coordinadora Nicaragüense de ONG que trabajan con la Niñez y la Adolescencia (Codeni) llamó al gobierno a ejecutar acciones inmediatas, no de carácter paliativo a la situación de extrema pobreza que viven familias del norte, occidente y la costa atlántica del país.
En un comunicado emitido por la Codeni manifiestan su preocupación por la deteriorada situación de niñas, niños y adolescentes de estas zonas del país e instan, como parte del Consejo Nacional de Protección y Atención Integral a la Niñez (Conapina), a “coordinar esfuerzos interinstitucionales para mejorar los niveles de vida de los menores que sufren hambre, desnutrición, brotes de enfermedades previsibles y carecen de recursos básicos como agua potable”.
Asimismo insisten en la definición de un presupuesto definido de gastos para implementar de manera integral las acciones que garanticen el cumplimiento del Código de la Niñez y la Adolescencia.
Los organismos miembros de Codeni “consideramos que el Estado junto con la sociedad civil organizada, además de enfrentar la erradicación de la corrupción y lograr el fortalecimiento de las instituciones, debe concretar a través de un plan nacional, medidas integradas, consensuadas y enriquecidas por diferentes sectores que permitan a corto plazo mejorar la condición de la niñez”, expresa el documento.