Oscar Alemán Cruz
Sin duda alguna el tema de la globalización continúa siendo muy trascendente para el presente y futuro del país, y genera una fuerte consideración sobre el reto económico y social que se nos plantea dentro del cada vez más competitivo mercado internacional.
El fenómeno de la globalización transformó el proceso económico mundial, así como sus reglas del juego y lo continúa haciendo: de producción masiva a diferenciación de productos; de enfoques de manufactura a servicio al cliente; de competencia de precios a competencia de calidad; de cobertura nacional a competencia global; de revolución industrial a tecnología de punta.
La productividad de un país resulta en síntesis el gran determinante del nivel de vida y del ingreso nacional por habitante. El avance tecnológico a su vez ha sido masivo y ha alterado la estabilidad de la economía, el comercio y las finanzas mundiales. Ya no basta contar con recursos primarios para procesarlos, ni tampoco de recursos humanos para trabajar, ni sólo de capitales para invertir; se requiere algo más: información, conocimiento y dominio de las tecnologías nuevas.
La interacción entre productividad, competencia, flujos internacionales de capital y aceleración del progreso técnico exigen de políticas nacionales mucho más amplias que van desde las macroeconómicas hasta las que involucran la promoción de la productividad, la competencia e incluso la equidad, como condición para que el proceso de inserción en los mercados internacionales sea social y políticamente sustentable. Ello significa que se hace necesario continuar profundizando y fortaleciendo las buenas políticas macroeconómicas, la protección de los derechos de propiedad, el apoyo a los sistemas jurídicos y judiciales, la mejora de la administración pública, la inversión en una mejor calidad educativa y la protección del medio ambiente.
El gerente de la globalización también debe presentar una nueva caracterización: ser altamente creativo, innovador, flexible, trilingüe, con cultura organizacional y trabajador en equipo. Por tanto el lema en estos tiempos globalizadores pareciera ser: todos los trabajadores de mentes abiertas, ¡uníos!
Por ello, resulta una exigencia de cada día de que el sistema educacional en el país debe estar acorde a las tendencias mundiales, así como la promoción de una ética de trabajo y la adopción de un ordenamiento social acorde con la dignidad del ser humano. Ello porque las empresas capaces de sobrevivir a la globalización deben poseer tres grandes habilidades para dicho proceso: habilidad para resolver problemas de forma individual; habilidad de ayudar al cliente a comprender sus necesidades y habilidad de lograr la fusión de los que resuelven el problema y aquellos quienes lo identifican.
Finalmente es oportuno destacar que el objeto de este refrescamiento del concepto de globalización, tiene por objeto el reflexionar y enfatizar la necesidad de invertir y mejorar la educación de nuestra gente, de mantener un clima político y social estable en el país para fomentar la inversión nacional y extranjera, creando las condiciones para ser receptores de tecnología y favorecer cualquier condición que permita incorporarnos a un mundo en el que cada vez tiene más peso específico los bienes manufacturados y los servicios, y por ende se cotiza ventajosamente el talento humano muy por encima al de las materias primas.
* El autor es productor agropecuario.