Fajarse con los jugadores más grandes y fuertes ya es una costumbre para Carlos González.

Un luchador nato

El más pequeño de la liga mostró un gran corazón Pablo [email protected] Apenas se levanta a 5.7 pies del suelo. Sin embargo, esa pequeña estatura no le impide brillar en el baloncesto pinolero, sorprender y hasta llevarse reconocimientos por sus destacadas actuaciones en el reciente torneo superior de la Asociación de Clubes de Baloncesto (ACB). […]

  • El más pequeño de la liga mostró un gran corazón

Pablo [email protected]

Apenas se levanta a 5.7 pies del suelo. Sin embargo, esa pequeña estatura no le impide brillar en el baloncesto pinolero, sorprender y hasta llevarse reconocimientos por sus destacadas actuaciones en el reciente torneo superior de la Asociación de Clubes de Baloncesto (ACB).

Es Carlos González, el pequeño jugador que en la ACB se llevó el liderato en asistencias, el premio “Thelma Plath” por su entrega total con los Pumas de la UNIVAL y porque dejó una grata impresión como una de las máximas figuras de un equipo que contaba con jugadores de la talla del panameño Pedro Salazar, César Estlin y Harry Milson (Honduras), Edwin Watters, entre otros.

“Mejor escribí ‘El Pollo’ para que la gente sepa quién soy”, aclara rápidamente González, acerca del sobrenombre que lo ha caracterizado desde su nacimiento, porque su padre también era muy conocido de esa manera.

“Cuando escriben que destacó en juego, mejor aclaro que me pongan ‘Pollo’, porque la gente no me conoce por Carlos González… No me molesta que me llamen así porque ya me acostumbré desde niño”, dice el pequeño jugador, con estatura para el fútbol, un deporte que prefirió dejar para dedicarse por entero al básquetbol.

Debuta en el 2001

El “Pollo” González comenzó su ascenso en el baloncesto jugando con la organización de los Tiburones.

Lo hizo en el nivel juvenil, pero no tuvo muchas oportunidades en la Primera División debido a la compacta organización que caracteriza a los Tiburones. Por esa razón, debutó en el 2001 con el uniforme de los Navegantes del IBW.

Pero no tuvo mucho chance de destacar en ese equipo, por la presencia de los armadores Jessie Ebanks y Ray Wilson (retirado).

Su utilidad esta resumida a un jugador de relleno. Pero esa imagen la borró con un duro trabajo en el impasse de temporada, como el mismo lo explica… “Tuve un gran año porque me esforcé mucho en los entrenamientos. Siempre jugué con todo y nunca me di por vencido”.

¿Pero hubo alguna motivación extra?

“Lo hice por orgullo, ya que mucha gente ha hablado de mí, me han criticado por mi estatura, pero les demostré que puedo jugar en este nivel”.

¿Hay gente que no te quiere en la ACB?

“Lo que pasa es que no me consideraban un buen jugador, sino uno más del montón. Yo me esforcé mucho para lograr esta mejoría y demostrarles que aquí estoy yo, un buen jugador”.

¿Te veían con pocas posibilidades de destacar?

“Sí, porque me ponían en los rósters como uno más, para llenar el cupo. Pero no quería seguir así, y demostré que puedo ser mejor con un fuerte entrenamiento diario de dos horas y juego constante donde llegaba para mejorar mis cualidades”, reiteró “El Pollo”.

González comenzó jugando mini baloncesto en 1991, pero a los 14 años decidió probar suerte en el fútbol con un equipo de su barrio Monseñor Lezcano.

Sin embargo, a los 17 decidió regresar al baloncesto por una invitación que recibió de los Tiburones para jugar en una liga juvenil.

“Me gusta el baloncesto porque me emociona más, y aunque tengo desventaja de estatura creo que no hay nada imposible para mí si pongo todo el esfuerzo posible para mejorar cada día”, dice González.

¿No sentís tristeza por la derrota en la final de la ACB?

“Me siento mal por ese resultado… Aunque teníamos un mejor equipo, los Tiburones jugaron con más corazón, se metieron en la mente que debían ser campeones, mientras nosotros nos enfocamos solamente en eliminar a la UdeM en la semifinal”, explica el popular “Pollo”.

“Siento que nos faltó espíritu ganador en la serie final. Bajamos la guardia y contra un equipo de mucha experiencia como los Tiburones no se puede jugar de esa manera”, finalizó González.

“El pollo” en breve

-Nombre: Carlos González Leiva.

-Edad: 22 años. Nació el 2 de enero de 1980.

-Padres: Carlos González (fallecido hace 12 años) y Argentina Leiva.

-Estado civil: Casado con Liliana, y padre de las niñas Dayana y Alexa.

-Méritos: Líder en asistencias de la ACB con un total de 70 y premio “Thelma Plath” por su entrega total en la cancha.

-Metas: Mejorar su nivel de juego, integrar la Selección Nacional en compromisos internacionales, ganar títulos con los Pumas de la UNIVAL y jugar al menos unos diez años en la Primera División.

-Aspiraciones profesionales: Reiniciar sus estudios en Administración de Empresas en la UNIVAL, que había iniciado pero abandonó por compromisos en el baloncesto.  

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