- David llegó a las Mayores y eso es una ventaja clara
Edgard Tijerino [email protected]
Cuando creces como yo, mientras se desarrollaban las 11 temporadas del béisbol profesional entre 1956 y 1967, piensas en Duncan Campbell cuando te preguntan ¿quién puede ser el pelotero más completo en la historia de nuestro béisbol?
Stanley Cayasso, el Caballo de Hierro, ha sido el más grande símbolo, pero Campbell, calificado como un big leaguer en potencia, y quien avanzó hasta triple A en la organización de los Piratas de Pittsburgh, era capaz de hacerlo todo, y todo lo hacía bien.
Verlo correr, batear con tacto y con poder, tirar y fildear, era un “combo” que hacía del precio de la entrada una ganga.
Pedro Selva bateaba con tal precisión, que parecía haber estudiado ese difícil arte en Oxford, en Cornell, o en Harvard, pero no se le podía pedir algo más… Rigo Mena fue un paracorto tan sensacional, como Rodín con el cincel y Picasso con el pincel, pero carecía de poder y no tenía la velocidad requerida.
Pasé largos años escuchando historias próximas a lo fantasioso de Paco Soriano, el rey del hit… “Podía tocar con el mango del bate, acertarle a una mosca volando con una línea y fildear a mano limpia”, me decía Paco, quien utilizaba un sombrero tan amplio que podía ocultarlo, cada vez que conversábamos en la oficina de Carlos García durante los años 70… Naturalmente, pese a su grandeza indiscutible, certificada por los que lograron verlo en acción, no podía tener una idea de sus habilidades, y sus exageraciones, me impedían tomarlo en serio.
Recuerdo al sorprendente Julio Cuarezma… ¿cómo era posible tanta esencia en alguien tan pequeño al servicio del espectáculo? Aquel tiro que hizo durante la dramática victoria sobre Puerto Rico en 1972, su bateo desbordante en el Mundial de 1974, el punch que mostró durante la Copa de 1977, su rapidez, astucia, y multiplicación de esfuerzos, le permitía captar la atención, pero no se le puede colocar al otro lado de la balanza de alguien como Campbell.
Uno soñaba con el pelotero completo y juntaba, la consistencia física de Cayasso, la manos prodigiosas de Rigo Mena, la velocidad de Eduardo Green, la capacidad de cobertura de Bert Bradford, el poder de Selva o el de Ernesto y el brazo de Cuarezmita, y desembocaba en Duncan Campbell, quien se quedó a la orilla de las Grandes Ligas víctima de un fatal accidente.
En 1999, cuando estuve en Cincinnati para ser testigo del debut en Grandes Ligas de Vicente Padilla, tuve la oportunidad de cambiar impresiones con Sandy Johnson, Asistente del Gerente General de los Cascabeles de Arizona, quien perteneció a la organización de los Cardenales, y sin preguntarle, me habló sobre Campbell.
“Debió haber sido el primer big leaguer nicaragüense. Llegó al campo de adiestramiento y nos impresionó a todos por su versatilidad, vitalidad y efectividad. Un gran pelotero visto desde cualquier butaca”, manifestó con singular entusiasmo, como si estuviera viendo un video del formidable pelotero nacido en Punta Fría, Bluefields en 1935, y que aterrizó en el Pacífico en 1955, sólo para convertirse en 1956, en Novato del Año de nuestra pelota profesional, y más adelante, Campeón Bate de la misma liga.
¿No tiene Campbell retadores?
-David Green amigos… Cierto, se quedó corto respectó a las expectativas sobre su potencial, pero cuando una serie de conocedores del juego, entre ellos Whitey Herzog, se atrevieron a someterlo a fuertes comparaciones y hablaron de él como el nuevo Clemente, es natural que el asombro nos atrape.
-¿Fue una exageración?… Hechos en mano sí, porque lamentablemente, David no supo sacarle el máximo provecho a sus facultades.
-¿Sólo especulando se puede ensayar una valoración sobre David? No. El fue Campeón bate en la Liga Mexicana del Pacífico, un All Star en Serie del Caribe, un pelotero que robó 30 bases y conectó 15 jonrones durante calendarios del temporadas incompletas en las Grandes Ligas.
-Le faltó disciplina, empeño, enfoque, para poder ofrecer lo mejor que tenía… Impresionaba siempre y luego se quedaba corto. Ocurrió en Puerto Rico, en Dominicana, en San Luis y en San Francisco.
-¿Duncan Campbell o David Green?.. La mezcla del talento de ellos, produce sin duda alguna, el pelotero más completo del béisbol pinolero.