Barry Bonds.

Huelga sería terrible

Se echaría por la borda una estupenda campaña Edgard Rodríguez C. [email protected] Quienes aprecian el béisbol, tienen la esperanza que las benditas negociaciones entre los dueños de equipos y peloteros, permitan a este deporte continuar donde merece: en el terreno de juego. Y aún cuando ahora, las posiciones no son tan irreconciliables como en 1981 […]

  • Se echaría por la borda una estupenda campaña

Edgard Rodríguez C. [email protected]

Quienes aprecian el béisbol, tienen la esperanza que las benditas negociaciones entre los dueños de equipos y peloteros, permitan a este deporte continuar donde merece: en el terreno de juego.

Y aún cuando ahora, las posiciones no son tan irreconciliables como en 1981 y 1994, cuando las huelgas se volvieron la única opción, el temor de un paro laboral persiste y parece ir en ascenso.

Ambas partes tienen demasiado que perder. Los jugadores tienen una vida cómoda que se vería alterada y los dueños no sobrevivirían sin los ingresos que aportan los fanáticos al darse el paro.

La necesidad de un arreglo es urgente. En ese acuerdo laboral está asentada la estabilidad de este deporte. Pero lo que más lamentamos algunos, es que se echaría a tierra una estupenda campaña.

Eso mismo ocurrió en 1981 y aún lamentamos el hecho de que Denis Martínez se vio privado de lo que pudo haber sido su primera y quizá única temporada con 20 éxitos, algo que nunca logró.

En 1994, la huelga se materializó a partir del 12 de agosto y entre los más afectado estuvieron los Expos, quienes marchaban con el mejor récord del béisbol (74-40). No han vuelto a esos niveles.

Ese año, Matt Williams de los Gigantes y Ken Griffey de Seattle, estaban a la caza del récord de 61 jonrones de Roger Maris. Williams tenía 43. Griffey 40. Jamás sabremos qué más pudo pasar.

Tony Gwynn de los Padres, realizó ese mismo año, la más violenta arremetida hacia los mágicos 400 puntos, algo que Ted Williams logró en 1941 y desde entonces nadie. Gwynn quedó en .394.

Los Yanquis, en tanto, estaba sacudiéndose la mediocridad que cargaron desde mediados de los ochenta a medianos de los noventa y con 70-43 iban hacia el primer play off de Don Mattingly.

De hecho, los Yanquis alcanzaron la postemporada en 1995, pero no caminaron mucho y al año siguiente, justo cuando se retiró Mattingly, comenzaron la más exitosa etapa que ahora disfrutan.

¿De qué nos podríamos perder ahora si la huelga se hace realidad? Bueno, hay fantásticas faenas en el plano individual y también de forma colectiva. Estamos es una gran campaña. Ojalá siga.

Lo más sorprendente es la recuperación de Minnesota, amenazado con desaparecer por supuestas dificultades económicas. Ahora están en ritmo a su primera postemporada desde el exitoso 1991.

La huelga impediría una quinta temporada consecutiva para Sammy Sosa con 50 o más jonrones y de paso, le privaría convertirse ahora mismo, en el primer latino con de 500 palos a las gradas.

Barry Bonds, quien recién llegó a 600 jonrones, no tendría la posibilidad de seguir avanzando en su lucha por alcanzar el récord de Hank Aaron (755). A la edad de Bonds (38) ese sería grave.

De paso nos perderíamos otro duelo por el Cy Young entre Curt Schilling, quien lleva ritmo para 26 triunfos, y Randy Johnson, quien le sigue sus pasos. Además, ambos pasarían de 300 ponches.  

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