Queridos lectores y lectoras: El día de hoy 25 de septiembre llegamos a la edición 300 de este su Azote. Y aunque hemos azotado duro y parejo, sentimos que nos hemos quedado cortos, puesto que Paisito ha recibido MILES de puñaladas de los politiqueros, de ciertos güises con poder económico, de militares de carrera tras los billetes, y de algunos religiosos a quienes todavía no les entran Juan XXIII y el Concilio Vaticano II.
Como somos amantes furibundos de la justicia, hemos tratado de azotar a todo aquel que se lo merece, vale decir a todo tipo de delincuentes, independientemente de su raza, sexo, religión o condición social, ya que aquí en El Azote sí es verdad que nadie está por encima de la Ley.
Ustedes tal vez se preguntarán: ¿Y por qué un azote? ¡Ah! Muy sencillo. Dice el buen diccionario que azote es «el instrumento formado con cuerdas anudadas con que se castigaba a los delincuentes». Por eso es que lo usamos y lo seguiremos usando: Para castigar a cualquier fascineroso o grupo de perversos que dañen a Paisito y a sus hijos más desfavorecidos, quienes —como nosotros— tienen la maña de tener hambre tres veces al día.
Por lo que a la pobreza implica, es que en este «Azote 300» decimos con José Martí: «Con los pobres de mi tierra quiero yo mi suerte echar…», o hacer como San Alfonso, que el 2 de noviembre de 1732 dejó Nápoles montado sobre un burro para NUNCA dejar su compromiso con los pobres. Guardando la distancia con estos dos prohombres, nosotros nos identificamos con ellos porque la pobreza es el principal enemigo del hombre, del desarrollo y de la sonrisa… Y a nosotros nos encanta ver gente libre, desarrollada y, sobre todo, sonriente. ¿A usted no?
Corrupción es…
Recibir dobles indemnizaciones, o compensaciones por empresas quebradas.