- ¿Adónde fue a parar la carne de una yegua pura sangre sacrificada por abigeos?, se pregunta la vecindad
Elizabeth [email protected]
Los depredadores se ensañaron, esta vez, en un equino pura sangre. Entre moscas y zopilotes los vecinos de una propiedad en la comunidad Cuatro Esquinas, jurisdicción de Ticuantepe, descubrieron el esqueleto de lo que fue una yegua, el que dejaron abandonado en un predio montoso.
Los vecinos manifestaron que los abigeos están convirtiendo el lugar en matadero clandestino y posterior cementerio de animales robados.
El dueño de la yegua sacrificada, Alejandro Sánchez Urcuyo, un hípico de Ticuantepe, denunció que en los últimos dos meses al menos siete animales fueron robados y después sacrificados por desconocidos.
En lo que respecta al afectado, en un período de cuarenta días ha perdido dos caballos. Sánchez Urcuyo refirió que antes, los amigos de lo ajeno lo despojaron de un caballo carretonero.
Los vecinos no descartan que se trate de personas que conocen el sector, porque la yegua fue robada la madrugada del sábado, y esa misma mañana fue encontrado su esqueleto.
Sánchez Urcuyo se quejó de que desde hace un año ha sido víctima de los ladrones que se le han llevado ladrillos, tubos y sus animales sin que la Policía de Ticuantepe haya resuelto el problema o arrestado a los sospechosos. Muy molesto, les dijo a los uniformados que investigaban en el lugar que no perdería su tiempo presentando denuncia del robo de su animal.
“La Policía no hace nada, sólo manda el caso a los Juzgados”, dijo el perjudicado, al mismo tiempo lamentó que las fuerzas públicas en lugar de apoyarlo más bien lo dejaron indefenso al despojarlo de un arma de caza con la cual resguardaba su propiedad, debido a que una vecina lo denunció por exposición de personas al peligro.
Pero lo peor ocurrió con el robo de su yegua pura sangre que había sido trasladada de una de sus fincas al sector de Ticuantepe, debido a que la vendería el sábado. Cuando el cliente acudió a realizar la transacción el perjudicado se vio obligado a suspender el negocio.
Sánchez Urcuyo, dijo que la yegua la compró en México en mil 500 dólares. “Lo que me dejó fue un potrillo que ahora hay que amamantarlo”, lamentó el criador de equinos.
¡TODO ES CARNE!
Los ladrones de caballos no desperdician nada, todo es carne, pues el esqueleto quedó completamente limpio. Se supone que el producto es trasladado a los mercados capitalinos, por lo cual la carne podría estar siendo consumida por los citadinos