Mordidas

Padre José Mulligan, S.J. La lucha contra la corrupción tiene que extenderse desde las autoridades en una carretera hasta las máximas autoridades del país. Saliendo de Masaya para entrar en la carretera a Managua, vi los “conos” en medio de esta carretera, pero no tenía idea de qué significaban. Tal vez una nueva pintura de […]

Padre José Mulligan, S.J.

La lucha contra la corrupción tiene que extenderse desde las autoridades en una carretera hasta las máximas autoridades del país.

Saliendo de Masaya para entrar en la carretera a Managua, vi los “conos” en medio de esta carretera, pero no tenía idea de qué significaban. Tal vez una nueva pintura de la línea en medio.

Pasando al lado izquierdo de un cono, inmediatamente dos policías me pararon, explicándome la infracción que había cometido y que debía haber pasado al lado derecho del objeto. Les dije respetuosamente: “Ustedes son las autoridades, pero no soy de Masaya, y cómo podía saber qué significaban los conos”

Un policía fue adonde se encontraba el otro, y aquél vino hacia mí para decirme que la multa es de 600 córdobas, y que esta infracción iba a manchar mi record.

Pero —me dijo— “si usted nos ayuda con un regalo, podría seguir en su camino sin problema”. Le dije que no, que los policías ganan un salario. Entonces, él regresó donde el otro, y éste vino y me entregó mis documentos, permitiéndome salir para Managua.

No sé los nombres de estos dos policías, ni tengo otros testigos, pero su esfuerzo para recibir un soborno sucedió el viernes 16 de agosto, a las 8 de la noche. Tal vez las autoridades de la Policía Nacional podrían averiguar quiénes eran e informarles de las leyes que gobiernan el comportamiento de los policías.  

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