- Ingresó al Hospital Solidaridad
Japón-Nicaragua de Granada,
y cuatro días después la dieron
por muerta y enterrada - Familiares, Policía y Procuraduría de Derechos Humanos investigan el caso. La Policía lo tipifica como tráfico de menores
Elizabeth Romero [email protected]
Los familiares de una madre adolescente reclaman de las autoridades médicas del Hospital Solidaridad Japón-Nicaragua, de Granada, una respuesta convincente sobre la supuesta muerte de una recién nacida. Varios días después de ocurrido el hecho, la abuela materna no se resigna a creer que su nieta —una prematura de tiempo a quien no logró conocer— haya fallecido en el centro asistencial, debido a que los médicos nunca les entregaron el cuerpo.
La Policía investiga el caso que ha tipificado como tráfico de menores, después que Ana de la Cruz Peña Jiménez acudió a la Policía días después que Karla Patricia Dumas Peña, de 15 años y madre de la bebé, le comentó todo lo relacionado a la supuesta muerte de la infante.
La jefa de la Comisaría de Granada, capitán María Lidia Hernández, confirmó que después de 15 días de haber recibido la denuncia del caso, aún continúan con las averiguaciones, en vista de que en el hospital no les han proporcionado los datos correspondientes.
“Nos han obstaculizado las investigaciones”, sostuvo la funcionaria policial, quien dijo que la enfermera que atendió a la niña en ese centro les refirió que no le podían exigir que ella les rindiera su declaración.
Hasta ayer, la jefa policial tampoco contaba con la información del Hospital de Nandaime, que les explique en qué estado fue trasladada la bebé a Granada, por lo que junto a la Procuraduría de Defensa de los Derechos Humanos se personará al lugar para realizar las pesquisas.
ABUELA DENUNCIA EL CASO
Los problemas de resentimiento que embargaban a Ana de la Cruz Peña Jiménez en contra de su adolescente hija, después que ésta se fue de la casa con un joven, cuando ya pasaban los cinco meses de embarazo, pudo incidir en que la abuela no hubiera acudido de inmediato a denunciar sus sospechas ante la Policía de Granada.
Peña confirmó que fue dos días después de haber conocido por terceras personas la pesadilla que vivía su hija, que decidió acudir a la Policía.
La abuela relató que la recién nacida fue remitida del hospital de Nandaime al hospital de Granada, presuntamente debido a que había nacido prematura, a los siete meses de gestación.
Para la abuela materna existe una contradicción en la información que proporcionó el hospital a la Policía, dado que el informe sostiene que la bebé falleció el 6 de agosto, el mismo día que fue trasladada a Granada, pero la madre de la niña asegura que la fue a visitar al día siguiente, miércoles 7 de agosto, y la vio con vida. Ese día encontró que una persona desconocida le había regalado un peluche y unos caramelos a su bebé, según le dijeron las enfermeras.
Los dos días siguientes la joven madre no acudió al hospital, según conocieron los funcionarios de la Procuraduría por la investigación policial. Karla se ausentó debido a que se enfermó después del parto y sufrió hasta de temperaturas. Además, la joven madre habita en un lugar alejado de Nandaime conocido como Laguna Verde.
El sábado 10 de agosto acudió al hospital a ver a su criatura, cuando fue sorprendida por la información que recibió del personal del lugar, la niña había muerto y la habían enterrado en un traspatio del centro asistencial.
La muchacha, que llegó sin ninguna compañía al hospital de Granada, no supo qué hacer, y aunque unos extranjeros al conocer de su angustia le ofrecieron dinero para que fuera a denunciar el caso a las autoridades correspondientes, ésta se negó a hacerlo, porque les dijo que no conocía Granada.
Fue después que acudió una pariente de la pareja de Karla, cuando enfermeras del centro le llevaron a enseñar el lugar donde fue sepultada la bebé.
“Lo miro feo esto, me parece que para eso hay una morgue, sobre todo que somos de largo y que inmediatamente no podíamos estar allí (en el hospital)”, expresa la sencilla mujer, quien se gana la vida vendiendo verduras en el mercado de Nandaime.
“El forense dice que la niña murió porque le falló la respiración”, señala Peña Jiménez, tras expresar que aún y con esta explicación no se conforma con la suerte que corrió su nieta.
“Tenían que haberla entregado”, insistió la abuela, quien manifestó su desconfianza de que la niña no haya muerto.
INQUIETUDES SIN RESPUESTAS
La jefa de la Comisaría de Granada, capitán María Lidia Hernández, mencionó que hasta el momento no reciben el Epicrisis de parte del hospital, y únicamente les entregó el acta de defunción, la cual explica que la causa directa de la muerte fue shock séptico y la causa intermedia la insuficiencia respiratoria.
“A un familiar le enseñaron un túmulo, pero… ¿quién me garantiza que allí está su cuerpecito?”, preguntó la jefa de la Comisaría de Granada.
La jefa de la Comisaría señaló que como en todo caso de muerte de una persona las autoridades hospitalarias debieron llamar al forense. Por lo tanto, debe existir el registro sobre el informe del forense que examinó el pequeño cuerpecito.
Otra inquietud sin respuesta de la funcionaria policial es el hecho de que las autoridades hospitalarias aseguran que informaron a la familia sobre el deceso de la infante a través de los medios locales. Hasta el momento ninguno de los medios consultados confirmó la especie, dijo la capitana Hernández.
ESFUERZO CONJUNTO
El responsable de Casuística de la Procuraduría Especial de Defensa de los Derechos Humanos, doctor Silvio Jiménez, explicó que el caso lo conocieron hasta en la presente semana a través de una funcionaria de esa institución que recibió la denuncia de la Policía de Granada. “Ella sospecha de una sustracción, pero es hipotético”, señaló Jiménez, quien indicó que preparan un plan para realizar las averiguaciones correspondientes.