Myrna Dávila Castellón
Este año en que hace unos meses se cumplió el centenario del nacimiento del historiador y poeta nicaragüense Luis Alberto Cabrales, deseo hacer un llamado especial a la primera dama de la República, doña Lila T. de Bolaños, en el sentido de que Nicaragua rinda un verdadero homenaje a la memoria del ilustre literato, preocupándose el Estado por sus hijos: Clarence y Julio, quienes le sobreviven.
Realmente ellos le “sobreviven”, pues actualmente se encuentran en la indigencia más deplorable, pidiendo limosna —uno de ellos— por cuanto carecen de medios económicos que les permitan llevar una vida decorosa.
Desde hace años murió también su madre, por lo que viven desde entonces en el desamparo, a excepción de que una vecina les proporciona comida.
Es por ello que apelo al corazón bondadoso y caritativo de la Primera Dama, que en tan poco tiempo ha llevado a cabo varias obras en pro de los pobres, para que por medio de su poderosa y efectiva influencia les sea asignada de parte de un organismo competente una pensión —o lo que juzgue conveniente— a fin de que éstos vivan una vida menos cruel.
Su casa está totalmente vacía, pues los ladrones —aprovechándose de su indigencia— hacen de las suyas, habiéndolos despojado de todo hasta de sus camas, por lo que ahora tienen que dormir en el duro suelo.
Puede ordenar una inspección en su casa de habitación situada del Edificio Armando Guido (km 3 1/2 Carretera Norte) 1 cuadra arriba y 1/2 cuadra al lago. Quiero hacer hincapié en que estos hijos heredaron la inteligencia de su padre, por lo que uno de ellos fue galardonado hace dos años por “Ciudadanos del Siglo”, pero quizá por falta de alimentación y por la vida inhumana que han tenido, sus cerebros —con el transcurso del tiempo— se han debilitado, presentando los dos ciertas deficiencias mentales.
Aunque no tengo ningún parentesco con ellos, le hago conocer este caso debido a mi sensibilidad humana y porque este cuadro doloroso me ha conmovido demasiado.