Edgard Rodríguez C. [email protected]
Por desgracia, y no sólo en el béisbol, sino en el país entero, jamás se hacen las cosas de manera profesional. Hablo de actitud y no del concepto que a menudo distorsionamos y circunscribimos estrictamente al plano de las relaciones supeditadas a un salario.
Al menos esa es la percepción que me provocan ciertas circunstancias que han rodeado a la Preselección nacional de béisbol en las últimas horas. Y quizá lo grave es que las fallas se originan desde arriba. Quizá porque hay “habilidad” para administrar problemas.
Primero, al manager Adalid López, Carlos García le informa que tendrá dos nuevos coaches, que son Ramiro Toruño y Davis Hodgson. Indiscutiblemente son buenas adquisiciones. Lo incorrecto es que no se tomó en cuenta la opinión del timonel.
Hasta en Grandes Ligas, donde sí existen dueños de equipos, los propietarios dan al mentor el chance de escoger a sus coaches. Es el único modo de poder trabajar en un clima de confianza. Ramiro y Davis son buenas personas, pero Adalid merece respeto.
Segundo, Oscar Pantoja desaparece de los entrenamientos, y nadie dice exactamente por qué. El chavalo fue bateado en Ciudad Darío, pero es de los más aventajados prospectos del país. Adalid señala que no tiene idea qué sucede y Carlos viajó a México.
No es para hacer el drama por la salida de Pantoja, pero se especula que su abandono de la “Pre” obedece a un “arreglo”, y que en los próximos días vamos a verlo en el béisbol especial. Oscar le dio el uniforme a Omar Cisneros y evitó hablar con López.
Tercero, los días de Pedro “El Pelón” Torres están contados en el staff de técnicos. Y no por que no sea capaz (pregúntelo a los pítcheres), sino porque un coach le “recomendó” a Carlos que no es correcto que un comentarista esté en los entrenamientos.
De nuevo, la valoración no es la correcta. Y quizá lo peor es que no se detalla con claridad qué está pasando, lo que deja abierto el espacio para las conjeturas. El profesionalismo no lo define un salario, sino tu actitud ante las responsabilidades asumidas.
La Selección merece un trato profesional. Es nuestro mejor equipo de béisbol. Tratémoslo con tal.