Las emociones embargaron ayer al Papa y a millones de sus compatriotas. En su pueblo natal, Wadowice, los habitantes pusieron este mensaje que dice “Te amamos, Santo Padre”, para que éste lo viese desde el aire al sobrevolar el pueblo. El pontífice pidió a sus compatriotas que oren por él para que vuelva una vez más a Polonia.

Emotiva despedida papal de la patria

Hablando de manera directa sobre el tema, Juan Pablo II dijo que no pensaba renunciar y se encomendó a María Ofició misa en el santuario adonde acudía a rezar con su padre en su niñez Agencias KALWARIA ZEBRZYDOWSKA, POLONIA.- El papa Juan Pablo II indicó claramente que no tenía la intención de renunciar, deseando proseguir […]

  • Hablando de manera directa sobre el tema, Juan Pablo II dijo que no pensaba renunciar y se encomendó a María
  • Ofició misa en el santuario adonde acudía a rezar con su padre en su niñez

Agencias

KALWARIA ZEBRZYDOWSKA, POLONIA.- El papa Juan Pablo II indicó claramente que no tenía la intención de renunciar, deseando proseguir su ministerio hasta su muerte, el lunes en el santuario de Kalwaria Zebrzydowska, al sur de Polonia.

El Papa concluyó el lunes su novena visita a su natal Polonia con una misa en el santuario de Kalwaria Zebrzydowska, a 45 kilómetros de Cracovia, la histórica ciudad donde comenzó su camino al pontificado, y donde pidió a la Virgen que le dé las “fuerzas físicas y de espíritu” necesarias para poder cumplir su pontificado hasta el final.

Juan Pablo II hizo esa petición ante varios miles de personas reunidas en este monasterio, al que está muy ligado, ya que acudía a rezar con su padre cuando era joven y recorrían juntos el Vía Crucis.

Con esta frase, una vez más, el anciano pontífice dio a entender claramente que no piensa dimitir y que guiará a la Iglesia mientras Dios quiera.

De manera indirecta también desmintió las voces que en los últimos días aseguraban que renunciaría al papado durante este viaje y que se quedaría en Zakopane, localidad cercana a Cracovia también muy ligada a su época de juventud.

En una ceremonia en la que se le vio cansado, fruto de estos intensos días de viaje, en los que ha recordado más de medio siglo de su vida, Juan Pablo II pidió a Dios que abra el corazón de los ricos para que ayuden a los pobres y a los que sufren, abogó para que los parados encuentren un trabajo y los que no tienen casa que la consigan.

Hizo votos para que las familias superen las dificultades y para que se abra un futuro lleno de porvenir a los jóvenes. Asimismo, pidió que los niños sean protegidos, en velada referencia a que no se abuse de ellos.

Con estas peticiones hizo un repaso a la actual situación de Polonia, donde el paro afecta al veinte por ciento de la población, la gente está desanimada, desconfía de la entrada del país en la Europa comunitaria y la economía no crece al ritmo esperado.

Este santuario es muy visitado por los polacos, lo que fue resaltado por el pontífice, que dijo que el lugar ha jugado un papel muy importante para la unificación de la Polonia repartida en los siglos pasados por las grandes potencias vecinas.

El papa Wojtyla animó a los polacos (de los algo más de 38 millones de ciudadanos, el 95 por ciento se declara católico) a mantenerse unidos en la fe, y resaltó la importancia de la unidad familiar y social.

La visita del Papa al santuario ha coincidido con el 400 aniversario de su fundación. El recinto está dedicado a la Pasión de Jesús y comprende numerosas capillas situadas a su alrededor, que forman el Vía Crucis. El joven Karol Wojtyla fue llevado por su padre por primera vez cuando tenía nueve años y acababa de morir su madre.

En aquella ocasión también acudió su hermano Edmund, que fallecería dos años más tarde.

Desde entonces, con mucha frecuencia, el joven Wojtyla acudía con su padre y recorrían el Vía Crucis. En su época de arzobispo y cardenal de Cracovia, el actual Papa intensificó sus visitas a su querido santuario.

“JESÚS, EN TI CONFÍO”

“¡Jesús, en ti confío!”, fueron sus últimas palabras en tierra polaca. “Que esta sincera confesión traiga alivio a las futuras generaciones en el nuevo milenio. ¡Que Dios, rico en misericordia, os bendiga!”

Poco después despegaba el Boeing 737 de la compañía polaca LOT que, tras dos horas de vuelo, le llevó al aeropuerto de Roma. El pontífice debía dirigirse directamente a la residencia pontificia de Castel Gandolfo.

Concluyó así la visita internacional número 98 de este pontificado, octavo viaje oficial a Polonia (o noveno, si se tiene en cuenta la visita de unas horas realizada en 1995 al margen de su peregrinación a la República Checa).

PRENSA POLACA ENSALZA VISITA

La última peregrinación de Juan Pablo II a su patria es un triunfo de su bondad, sabiduría y enseñanzas, dijo el lunes la prensa polaca.

Todos los diarios coinciden en la conveniencia y utilidad de los llamamientos del Santo Padre a la solidaridad, el amor y la misericordia en una situación de crecientes contrastes sociales, de crispación y de inseguridad.

“Abríos al amor”, cita el diario “Rzeczpospolita” el llamamiento hecho por el Sumo Pontífice desde la Explanada de Cracovia, donde se reunieron 2.5 millones de personas, la segunda mayor concentración de fieles en el pontificado de Juan Pablo II.

“Juan Pablo II nos recordó cuán nefasto es el comportamiento del hombre cuando vive como si Dios no existiese o se cree autorizado a ocupar su lugar”, apunta “Gazeta Wyborcza”, el de mayor circulación.(EFE)  

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