- Al Astrodome y la NASA
Wilder Pérez R. [email protected]
Christian García Torres tiene nueve años. Vive en Chinandega. Es hijo de una vendedora de sopa y agua helada, y de un obrero que trabaja haciendo bloques. Cada día practica béisbol en su barrio y su sueño es llegar a las Grandes Ligas.
Ese es el anhelo que todo ser humano amante del béisbol tiene en su infancia. Una minoría exclusiva lo logra después de años de esfuerzos e inversión financiera. La mayoría, especialmente los que no viven en Estados Unidos, mueren sin conocer siquiera un estadio de los que ve por televisión.
Quizá Christian nunca llegue a jugar en la “Gran Carpa”, pero para el viernes podrá decirle a sus amigos que el hijo de dos humildes trabajadores nicaragüenses vio un partido entre los Astros de Houston y los Cachorros de Chicago.
Y como él, 11 niños más de Managua, Tipitapa, Sabana Grande y Chinandega, podrán contar no sólo que estuvieron en el Astrodome de Houston, sino también en la estación de la NASA de esa ciudad y en el museo infantil de la misma urbe. Y para presumir un poco, mostrar un autógrafo de Sammy Sosa, el latino más jonronero de todos los tiempos.
Todos ellos parten hoy hacia Estados Unidos a las 7:45 a.m. Volverán el próximo viernes 23 de agosto, días en que cumplirán con una agenda similar a un grupo con las mismas características que llegará desde República Dominicana, a quienes se medirán en un partido amistoso de béisbol.
El proyecto es impulsado por Continental Airlines y RBI, empresa relacionada con los Astros, especializada en habilitar útiles deportivos desechados y donarlos a niños pobres. Para viajar, los nicas y dominicanos debieron cumplir ciertos requisitos, establecidos coordinadamente con el Ministerio de Educación, Cultura y Deportes: tener una edad entre los ocho y 12 años, ser buenos estudiantes, ser de escasos recursos, tener buenas calificaciones y una buena disciplina deportiva.
NO TODOS SON VARONES
Entre la delegación nicaragüense viajará la niña Karen Valesca Gutiérrez López, de ocho años. Es originaria de Masaya y sobrina del pelotero Franklin López, que brilló por años en la liga de Primera División.
Juega en una liga de varones como pitcher y primera base del equipo “Carlos Algaba”. Es la tercera de cuatro hermanos, el mayor es jugador del San Fernando y actualmente participa en la liga de béisbol especial, en representación de la “Ciudad de las Flores”.