A los latinoamericanos, algunos nos llaman la raza de bronce, los hijos del maíz o utilizan otras figuras lindas pero que se quedan cortas ante la verdad. La realidad es que somos mucho, muchísimo más que eso. Nuestra raza tiene su principal raíz, no en los paliduchos europeos sino en los mayas, (huaxtecas, mayas y quichés), los aztecas, los náhuatl, los incas y otros pueblos o familia de pueblos amerindios.
Estos pueblos se distinguieron por tener grandes hombres de amplia cultura y de enorme sensibilidad. Si conociéramos un poco más la historia de nuestros ancestros, sabríamos -como muy bien lo expresa Alejandro Serrano Caldera en su libro «Hacia un proyecto de nación»- que somos hijos de poetas, humanistas, filósofos, científicos, literatos, e historiadores, hombres de pensamiento elevado y de trabajo constante.
Para muestra, algunos botoncitos de los náhuatl. Del poema El Himno de los Muertos, les ofrecemos un fragmento: «Despierta, ya el cielo se enrojece, / ya se presentó la aurora, / ya cantan los faisanes color de llama, / las golondrinas color de fuego, / ya vuelan las mariposas». / Por eso decían los viejos, / quien ha muerto, se ha vuelto un dios.»
Ajá, ¿cómo les quedó el ojo? Aquí les va otro del rey Netzahualcóyotl (1403-1473) tomado de su poema Solamente Él: «Realidades preciosas haces llover, / de ti proviene tu felicidad, / ¡Dador de la vida! / Olorosas flores, flores preciosas / con ansia yo las deseaba, / vana sabiduría tenía yo…». Para finalizar con esta mínima muestra, de su poema Percibo lo Secreto les regalamos este fragmento: «Como vestidura de plumaje de ave zaguán, / de la preciosa ave de cuello de hule, / nos iremos acabando… / Meditadlo señores, / águilas y tigres, / aunque fuerais de jade, / aunque fuerais de oro, / también allá iréis, / al lugar de los descarnados.»
El punto que queremos rescatar, es que no es una simple casualidad que hoy -como ayer- estemos en la lucha por una Patria hermosa (en todos los sentidos), libre, solidaria y honesta, y por llevar siempre la frente en alto, vale decir la mejor herencia para nuestros hijos. ¿Qué alternativa tenemos si llevamos en la sangre la grandeza y el espíritu de nuestros antepasados?
¿Indios?……. ¡¡ A mucha, muchísima honra !!