Once días después de un terrible terremoto en Rusia, una mujer y su bebé fueron rescatados vivos de los escombros. La Madre Teresa fue una de las personas que ayudó a atender a los sobrevivientes. Mientras caminaba por un hospital, se encontró con una mujer muy enferma, casi a las puertas de la muerte, que tenía un bebe sano acostado a su lado. Sorprendida por la diferencia entre sus estados físicos, la Madre Teresa le preguntó a las enfermeras si ése era el bebé de la mujer. Sí, le aseguraron. Ambos habían quedado atrapados cuando el edificio se desplomó. Sin la comida ni agua para alimentarse, la leche de la mujer había dejado de salir, pero ella había mantenido al bebé con vida … cortándose un dedo y dándole a beber su sangre.