- Pese a que en 1997 el Ministerio del Ambiente y Recursos Naturales (Marena) y la Agencia para el Desarrollo Internacional de Estados Unidos acordaron el manejo de ocho áreas que incluían el Estero Padre Ramos, la actividad camaronera ilegal está causando estragos en esta reserva natural
Gabriela Roa y Carol Munguía [email protected]
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Aunque sólo han pasado cinco años, y a pesar de la voluntad oficial de preservar los recursos naturales, unas 63 camaroneras están afectando seriamente uno de los esteros más extensos de la costa del Pacífico nicaragüense: el Estero Padre Ramos.
El director del área protegida, Juan Jacinto Núñez, aseguró que muchas de estas camaroneras se encuentran asentadas de forma ilegal, y que han despalado, contaminado las aguas y acabado con la fauna de la reserva natural.
“Es un problema serio que tenemos y que ya lo encontramos cuando asumimos la administración del área protegida”, dijo con indignación.
Núñez comentó que muchas de estas camaroneras iniciaron como pequeños negocios de los comunitarios, pero con el tiempo algunas han crecido con apoyo de extranjeros.
“17 hicieron la carta de intención al Ministerio de Fomento Industria y Comercio (Mific), pero no legalizaron nada”, aseguró Núñez.
Explicó que el Mific es el único autorizado para dar concesiones, pero bajo la condición de que el Ministerio del Ambiente y los Recursos Naturales (Marena) apruebe antes el estudio de impacto ambiental.
“Ninguna tiene estudio de impacto ambiental legalizado por Marena, por tanto están ilegales”, enfatizó.
Adelantó que ya están estableciendo contactos con el Mific, el Marena y demás sectores involucrados para tratar de encontrarle una solución al problema.
LEGALIZACIÓN ES LA SALIDA
La solución, según Núñez, es sin duda alguna buscar cómo legalizar a las camaroneras existentes y no autorizar ni una más.
Agregó: “Queremos que el Mific no siga entregando concesiones o por lo menos nos consulte antes. Además, le solicitamos al Marena que venga a inspeccionar el área para evaluar el problema ambiental que ocasionaron y manden a subsanarlo”.
Por su parte, Luis Quintanilla, socio de la Cooperativa Hermanos Quintanilla, ubicada en la entrada del balneario Jiquilillo, admitió que no tienen estudio de impacto ambiental, porque apenas les da para sobrevivir.
“Sería bueno tener un estudio de impacto ambiental, pero es caro y no podemos pagarlo”, señaló, tras mencionar que la mayoría de camaroneras del área se encuentra en la misma situación.
Sin embargo, consideró que en su caso no afectan el medio ambiente, porque ocuparon los terrenos de una antigua salinera, mientras otras camaroneras, para producir despalan y causan mayores daños.
“LEY NO ES RETROACTIVA”
Alejandro García, presidente de la Unión Regional de Cooperativas Camaroneras (Urcocanic), explicó que muchas de estas camaroneras existen desde finales de los 80, cuando la legislación no exigía un estudio de impacto ambiental a las camaroneras menores de 200 hectáreas.
“La ley no es retroactiva”, justificó, pero ahora las nuevas disposiciones sí exigen a todas su respectivo estudio de impacto ambiental, y García admitió que desconoce si alguna lo tiene autorizado legalmente.
“Los que manejan las áreas protegidas deben coordinarse con las organizaciones existentes para persuadirlos y hacerlos que se comprometan. No estamos en contra de proteger el área, pero sí que de manera arbitraria se lesione la producción”, dijo.
García anunció que se pondrá en contacto con las camaroneras afiliadas para investigar cuántas tienen su estudio de impacto ambiental aprobado y cuántas no, para buscar en conjunto alternativas de solución.
Urcocanic agrupa a unas 39 cooperativas disgregadas en diferentes municipios, incluyendo El Viejo, y forma parte de la Federación Nacional de Cooperativas.
DESPALE INDISCRIMINADO
Actualmente el organismo no gubernamental Somos Ecologistas en la Lucha por la Vida y el Ambiente (Selva) administra el área protegida bajo la modalidad de comanejo.
El director del área protegida mencionó que otro de los problemas que se enfrentan es que en el verano se incrementa la explotación ilegal del mangle para la construcción de ranchos.
“Al sumarlo es una cantidad grande de árboles que se están talando. Según estimaciones nuestras, al año se sacan más de cinco hectáreas de mangle”, dijo.
Así mismo, el director ejecutivo de Selva, Byron José Martínez, mencionó que la explotación descontrolada de los recursos también afecta la fauna.
PESCA PIRATA
“Entran lanchas salvadoreñas y hondureñas de forma ilegal a pescar, principalmente en verano”, denunció.
A veces, estas embarcaciones sacan un permiso de turista y se instalan con todas sus herramientas en el país, según Martínez.
De esta forma, además de explotar los recursos nicaragüenses, contaminan las playas por el mal manejo de las vísceras y crean una competencia económica desleal.
“Estamos entablando relaciones con Migración, con la Policía, y estamos solicitando un puesto de control de la Marina de Guerra en el sector”, dijo.
POTENCIAL SIN EXPLOTAR
Cabe señalar que el Estero Padre Ramos cuenta con una gran biodiversidad de flora y fauna.
Diferentes estudios señalan la existencia de 28 especies identificadas, de las cuales el 39 por ciento son flora y el 61 por ciento fauna.
Además, cuenta con bellos paisajes, formados por una red de esteros navegables, manglares donde se refugian especies de mamíferos, aves y reptiles, sin mencionar los peces, moluscos, crustáceos y extensas playas.
Entre los servicios ambientales que se pueden brindar están: el turismo de aventura, investigación científica y educación ambiental.
“Se pueden realizar recorridos en bote por los esteros, observación de aves y ecosistema, acampar en sus playas con balnearios, ver desovar a las tortugas y visitar las comunidades”, comentó.
Según el director de Selva, los interesados en vivir esta aventura pueden perfectamente ponerse en contacto con el ONG y preguntar por los paquetes, que incluyen dormida, equipos, guías turísticos y lancha.
ESPERAN POR AVAL
Desde que asumió la administración del área, Martínez asegura que ha buscado coordinación con el gobierno, autoridades locales y comunidades, entre otros, para planear acciones.
Su objetivo general es proteger, conservar y restaurar el área protegida a través de la participación de los diferentes actores, contribuyendo a la vez a mejorar la calidad de vida. En total buscan beneficiar a 7,379 personas en 14 comunidades.
Actualmente están trabajando en el tema de la educación ambiental, a la vez que impulsan micronegocios como alternativa de trabajo.
Núñez anunció que ya elaboraron un plan de manejo para el área, y sólo esperan la autorización oficial del Marena.
“El plan nos indica cómo se van a manejar los reptiles del área, los peces, el ecosistema de manglar, el control de camaroneras, las aves, el ecoturismo y las normativas que se deben establecer para proteger la tortuga marina, el uso adecuado de trasmallos, etc.”, explicó.
CAMPAÑA DE EDUCACIÓN AMBIENTAL
Entre los proyectos que esperan impulsar en un futuro con cooperación extranjera y nacional está uno que busca proteger la tortuga marina.
“Queremos hacer una campaña de protección que contenga educación ambiental, y montar dos viveros hasta llevar 15 mil tortuguillas al agua”.
Otro de los proyectos busca proteger el molusco conocido como “casco de burro”, que se encuentra en extinción.
También está apoyando la introducción del agua potable en el área para los pobladores que no cuentan con este servicio, así como la instalación de letrinas de producción de abonos orgánicos en las comunidades y reforzar el personal con cinco guardaparques más.
MANEJO CONJUNTO DE ÁREAS PROTEJIDAS
El Proyecto de Comanejo de Áreas Protegidas inició en 2000 y termina en 2003, explicó Fernando Palacios, director nacional del Comap.
Actualmente existen siete áreas protegidas bajo la modalidad Comap, de las 76 con que cuenta Nicaragua.
El proyecto pretende manejar áreas protegidas con la participación de actores claves como el gobierno, autoridades locales, comunidades, Marena y sociedad civil, entre otros.
Comap es financiado por el Gobierno de Nicaragua, a través del Marena, y por Estados Unidos, a través de la AID. El monto total, según Palacios, es de más de cuatro millones de dólares.
“Pensamos crear con este proyecto las bases para que las ONG logren manejar en conjunto con todos los sectores involucrados en el área a largo plazo, ya que tienen un convenio con Marena para diez años”.
Consideró que el comanejo es una buena alternativa, que ha sido dificultada por la resistencia de las comunidades, que muchas veces no quieren cambiar sus hábitos para conservar el área.
EN HONOR AL PADRE RAMOS
La reserva Natural Estero Padre Ramos está ubicada en el municipio de El Viejo, en el departamento de Chinandega. Su extensión es de unas 9,157 hectáreas y tiene una temperatura promedio de 28 grados centígrados. El nombre se debe a que un querido sacerdote de la parroquia del municipio de El Viejo, en el siglo pasado, se ahogó entre sus aguas. Otras historias cuentan que fue asesinado.