Unas de las mascotas más raras de nuestro reino animal, son estas lechuzas, aves rapaces de costumbres nocturnas, que se encuentran en peligro de extinción por la destrucción de su hábitat.

¡Qué rara es mi mascota!

Arañas, culebras, lagartijas, jaguares, lagartos y hasta ratones blancos son parte de la extensa lista de animalitos exóticos que algunas personas han adoptado como sus mascotas, dejando de lado a los siempre fieles perros. Los sicólogos opinan que tanto el odio como el amor por los animales reflejan carencias afectivas Orlando ValenzuelaTexto y fotografías [email protected] […]

  • Arañas, culebras, lagartijas, jaguares, lagartos y hasta ratones blancos son parte de la extensa lista de animalitos exóticos que algunas personas han adoptado como sus mascotas, dejando de lado a los siempre fieles perros. Los sicólogos opinan que tanto el odio como el amor por los animales reflejan carencias afectivas

Orlando ValenzuelaTexto y fotografías [email protected]

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Cada vez que Francis Sacasa lleva a “Marco Antonio” a la Universidad Americana (UAM), donde estudia el quinto año de Medicina, sus compañeros de clases se arremolinan a su alrededor para acariciar y sentir la suave y tersa piel del homónimo del noble romano amante de Cleopatra.

Y no es para menos, ya que “Marco Antonio” es el nombre de la boa bebé que Francis tiene como mascota y que tanto alboroto causa en el aula.

El pequeño reptil tiene tres meses de nacido, y aunque su dueña lo mima y lo trata con mucho cariño, aún hay varias compañeras que no logran vencer el miedo y la repulsa que les provoca tocarlo. Sin embargo, la mayoría lo conoce y sabe que es inofensivo.

Francis comenta que a “Marco Antonio” lo compró en cien córdobas cuando apenas tenía tres días de nacido, y que en un principio le estuvo dando de comer pedacitos de pollo cocido, pero que hace poco le empezó a dar la dieta preferida de él, ratones bodegueros, que son capturados por su hermano mediante trampas especiales.

“Cuando yo vengo de clases lo saco de su jaula, si estoy estudiando lo tengo en mi cama y él siempre está conmigo, en la noche lo dejo en su jaulita y en el día se queda en su lugar, esperando que regrese”, explica Francis.

La futura doctora afirmó que desde niña a ella siempre le han gustado los animales exóticos y que nunca le ha tenido miedo a ningún animal. Recordó que en una ocasión tuvieron en su casa como mascota un garrobo y dos culebras. Sin embargo, todavía no está satisfecha, pues afirma que siempre ha soñado tener un tigrillo y un cuajipal, animales que espera algún día conseguir para cuidarlos y mimarlos como lo hace con “Marco Antonio”.

Así como Francis adora a su culebrita, otras personas como don Eduardo Sacasa, también hacen lo suyo con animales más fieros, como el temible tigre de Bengala o el vilipendiado rey de los zopilotes.

Don Eduardo no sólo es como un padre adoptivo de estos animalitos a los que ha cuidado y alimentado desde el primer día de su nacimiento, sino también de otros que forman la población de animales cautivos en el Zoológico Nacional, donde se desempeña como director.

Cuenta don Eduardo que para él fue una gran experiencia el nacimiento en cautiverio del primer rey de los zopilotes, ocurrido hace más de dos años. Explicó que esta ave casi está extinguida de los cielos nicaragüenses, y que rara vez se logra que nazca una cría de esta especie, porque además, si nace, casi siempre la mamá se lo devora al instante.

“Tuvimos que llevarlo a la casa y alimentarlo artificialmente, tres o cuatro veces al día con un gotero lleno de carne licuada y leche con vitaminas, por espacio de varios meses, hasta que ya pudo comer por su cuenta. Ahora ya está adulto y se ve imponente”, dice satisfecho.

Otro caso fue el del tigre de Bengala, que por cuatro meses fue la mascota de su casa, al que incluso su esposa dormía en una mecedora como a cualquier bebé humano. Lo mismo ocurrió con la cría del jaguar, que desde que nació fue llevado a su quinta, y a los días ya andaba jugueteando con los perros de la casa.

Explicó que fieras tan grandes y peligrosas como el tigre de Bengala, gracias al contacto y cariño, van sintiendo el humor humano de su amo y distinguiendo su olor y su voz.

Don Eduardo dice que la clave de esta buena relación con los animales es “el contacto directo que uno tiene con la fiera, el cariño con que lo va criando, porque uno pasa a ser padre o madre adoptiva de ese animalito, que es lo único que él conoce en su vida”, dijo.

Por su parte, el niño Maynor José García, de trece años, prefiere no arriesgarse con mascotas peligrosas, y afirma que sus animalitos preferidos son los conejos, pericos y las tortugas, que por cierto considera como un misterio la desaparición de “Papo”, la tortuguita de dos años que tenía como costumbre esconderse entre las piedras.

Maynor dice que de todos los animales los que más le causan miedo son las serpientes, los alacranes y las tarántulas. Maynor sueña con tener de mascota una lora parlanchina o un gallo de pelea.

SÍNTOMAS DE SOLEDAD

Cuando las personas se encariñan con animales que tienen de mascotas, puede ser una forma de expresar síntomas de soledad o depresión; en otros casos, una necesidad de afecto, afirma la sicóloga María Eugenia Cisneros.

Cisneros sostiene que algunas personas refugian en la mascota esa necesidad de afecto. También afirma que esto además de brindarles compañía les da seguridad, porque en el fondo son personas dependientes, que siempre han dependido de su familia y sienten la necesidad de transferir ese afecto.

“Es una necesidad de compañía, aunque la persona tenga su familia, puede significar una pérdida familiar o de algún objeto querido”, afirma Cisneros.

El otro extremo es cuando las personas les tienen fobia a los animales, a las que ella valora con un comportamiento obsesivo-compulsivo, “son personalidades compulsivas que rechazan todo contacto con algunos animales por miedo a las enfermedades”.

En el caso de las personas que gustan de tener mascotas consideradas exóticas, como las arañas y las culebras, piensa que también denotan una “personalidad dependiente, en este caso de un animal que ellas creen que no encierra ningún peligro y se sienten confiadas, porque tal vez no tiene colmillos”.

Al margen de las interpretaciones sicológicas, en Nicaragua existen varias empresas que se dedican a la crianza en cautiverio de varias especies de animales considerados exóticos, los cuales son reproducidos casi exclusivamente para exportación al mercado europeo y norteamericano, principalmente.

Según don José Morales, autoridad científica del Marena, en el país existen 19 zoocriaderos, los cuales tienen una cuota establecida de acuerdo con los reglamentos de la Convención del Cites, que es el organismo internacional que regula el comercio mundial de flora y fauna silvestre.

Morales indicó que el comercio internacional de especies exóticas es uno de los grandes negocios en la actualidad, llegándose a considerar el tráfico ilegal de animales como el segundo generador de dinero ilícito después del narcotráfico.

Para darnos una idea del potencial económico que representa el comercio de animales, sólo durante 1990 y 1991, únicamente en loras y chocoyos, se exportaron casi dos millones de dólares. Otras especies, como los reptiles, entre ellos las boas, lagartijas y corales, en la actualidad han ocupado el primer lugar en preferencia del gusto de los consumidores internacionales.

Para el control de la actividad comercial de la fauna nicaragüense, existe la oficina de Biodiversidad del Marena, donde Martha Hernández, técnica de la institución, explicó que la actividad de zoocriaderos es una alternativa para la conservación de las especies, porque permite que miles de crías nacidas en cautiverio se liberen para repoblar zonas donde esas especies han disminuido, además que ayudan a resolver la problemática económica de muchas familias campesinas.

Entre las personas que se dedican a la reproducción en cautiverio de especies exóticas, se encuentra doña Josie Vandertrappen, que tiene en su finquita de la carretera a Masaya varios años de lidiar con culebras boas, falsos corales, lagartijas, pichetes, garrobos gallegos, chombas y tarántulas.

Doña Josie explicó que en su empresa se produce el alimento de las boas, como son los ratones y la comida de las lagartijas y pichetes, que consiste en gusanos que son producidos por un insecto determinado. También aclaró que el diez por ciento de la producción de todas las especies de su zoocriadero es entregado al Marena para que sean regresadas a la naturaleza.

Mientras tanto, José Wong Valle prefiere dedicar esfuerzos en la crianza de aves, patos y conejos. Años de experiencia le han enseñado los secretos para hacer que los bellos pavos reales también nazcan en nuestro país.

Wong Valle afirma que los pavos reales tienen mucha demanda como mascotas en nuestro país, los cuales son un poco caros porque cuesta que “peguen”. Un pavo real de un año él lo vende en $250 dólares.

Además, dice que los conejos ingleses Lops, también son muy solicitados como mascotas, y que incluso son recomendados como terapia para discapacitados.

Wong aconseja que antes de comprar un animal para mascota “hay que estar seguros de que la quieren tener, porque es un animal vivo que siente, que necesita que lo alimenten, porque es como uno, que igualmente necesita limpieza, alojamiento adecuado para su especie, y cariño”.

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