- El futuro no puede construirse sobre injusticia, dice
EFE
CRACOVIA, POLONIA.- El Papa llegó ayer por novena vez a su Polonia natal en una visita de cuatro días a su querida Cracovia, donde ante miles de compatriotas condenó la globalización que sólo tiene en cuenta la parte material del hombre y recordó que no se puede construir el futuro sobre la pobreza y la injusticia.
Emocionado y lleno de alegría, como él mismo dijo en su discurso de bienvenida, el anciano Pontífice, de 82 años, volvió a sorprender bajando por su propio pie las escalerillas del avión.
Miles de polacos venidos de todas partes del país se congregaron en torno al aeropuerto de Balice y del palacio Arzobispal de Cracovia, donde se alojará durante su estancia en la ciudad en la que pasó 40 años de su vida, donde ofició su primera misa y de la que fue arzobispo y cardenal hasta 1978, cuando fue elegido sucesor de Juan Pablo I.
Al igual que en los últimos viajes papales en 1997 y 1999, muchos aseguraron que era la última vez que el anciano Papa viajaba a su tierra. Sin embargo, Juan Pablo II demostró que está bien de salud, teniendo en cuenta sus 82 años y las enfermedades y achaques de la edad.
El Papa Wojtyla durmió en la misma habitación donde lo hizo durante años. Miles de personas se congregaron delante del Arzobispado, acogiéndole como un héroe nacional.