La influencia del cine oriental en Hollywood se ha manifestado con toda su fuerza en los últimos cinco años. El éxito de películas como “The Matrix” y “Crouching Tiger, Hidden Dragon”, son muestra de que el clásico estilo cinematográfico de Hong Kong ha dejado de ser provincia de aficionados intercambiando videos de quinta generación de películas como “Bullet in the Head”, “The Heroic Trio” y “The Bride with White Hair” y se ha convertido en la moda del mes, con cineastas como John Woo, Ronnie Yu y Tsui Hark haciendo sus pininos en Hollywood, con mayor o menor éxito (de hecho, Hark prefirió regresar a Hong Kong para realizar su obra maestra “Time and Tide”). Pero una manifestación más profunda de la influencia de Hong Kong ha sido el uso de sus técnicas en el pedestre y cansado producto hollywoodense, en un irregular intento por dar novedad a los mismos reciclados guiones y a las consabidas estructuras del cine norteamericano de acción.
En algunas ocasiones la importación de tales técnicas funciona bien, como en la mencionada “The Matrix”, “The One” o “Charlie’s Angels”. Pero en otras, como “The Art of War”, “Exit Wounds” o la presente “El Mosquetero” falla tan miserablemente que se convierten en objeto de ridículo, y marcan tales películas como meras curiosidades e instancias de la fallida actitud común de “estilo en vez de contenido”. Digo esto porque el “gimmick” de “El Mosquetero” radica en el uso (no muy frecuente, por cierto) de la clásica coreografía marcial del cine fantástico de Hong Kong. A alguien se le ocurrió que resultaría emocionante trasladar dicha disciplina a la Francia del siglo XXVII, y poner a los mosqueteros a luchar como se hace en, digamos, “Crouching Tiger, Hidden Dragon”. Esas secuencias son buenas, aunque algo absurdas. Pero todo lo que hay antes y después es tan irrelevante que no hay suspenso o emoción alguna por las peleas (una de ellas incluso plagia desvergonzadamente la famosa lucha en escaleras de “Once Upon a Time in China”, previamente duplicada también el programa televisivo “Xena Warrior Princess”).
“El Mosquetero” se inspira tenuemente en el libro de Alexandre Dumas. En realidad, la única conexión con la novela (además de los nombres) es una vaga similitud con las relaciones entre los villanos y los héroes. Para el desarrollo de la trama la película toma mucho más prestado de los clásicos del cine de acción (desde Star Wars hasta la serie de Indiana Jones), que del libro.
Por eso entré a ver “El Mosquetero” con ese tenaz optimismo que me hace creer que aunque la película sea universalmente repudiada, contará con ese intangible (e inexplicable) “algo” que la hará atractiva para mí. Lamentablemente no fue éste el caso. El director Peter Hyams nos entrega una más de sus planas películas, con bonita aunque confusa cinematografía (sin duda para ocultar el rostro de los dobles) y dinámica coreografía. No puedo recomendarla como buen cine pero tampoco como entretenido pasatiempo. Al menos me dió gusto ver a buenos actores como Tim Roth, Stephen Rea y Catherine Deneuve cobrando cheques fáciles.
Ficha técnica
– Universal Pictures, 2001
– Duración: 105 minutos
– Dirigida por: Peter Hyams
– Escrita por: Gene Quintano, basado en el libro de Alexandre Dumas
– Editada por: Terry Rawlings
– Elenco: Catherine Deneuve (Reina Anne), Mena Suvari (Francesca Bonacieux), Stephen Rea (Cardinal Richelieu), Tim Roth (Febre), Justin Chambers (D’Artagnan), Bill Treacher (Bonacieux), Daniel Mesguich (Rey Louis), David Schofield (Rochefort), Nick Moran (Aramis), Steven Spiers (Porthos), Jan Gregor Kremp (Athos).