Los “juegos extremos” parecen fáciles de practicar, pero la verdad es que se requiere tener sangre fría para realizarlos. Según los expertos, desafiar alturas o velocidades es tarea de quienes son osados y valientes… Saltar a una altura arriba de los cinco metros, girar por instantes, y lanzarse en cuestión de segundos sobre una montaña pedregosa a más de 60 kilómetros por hora…
Perder la noción del tiempo. ¡Gritar! Sentir la ingravidez experimentando a la vez la adrenalina del riesgo… éstas son parte de las “grandes” bondades de los llamados juegos extremos, denominados así porque llevan al límite de sus posibilidades a los deportes convencionales.
De esto es testigo Niky Cruz, un nicaragüense de 22 años, quien desde la adolescencia suele practicar el ciclismo de montaña, juego que además conjuga con el patinaje en línea sobre la carretera.
“No me asusta el riesgo porque riesgos hay en todos lados. Mi mamá me dice: ‘el que muere por su gusto que lo entierren mal parado…’, ella tiene razón, pero esos son mis gustos”, expone. Cruz es tan entusiasta, al punto que hasta su novia es una de sus seguidoras.
Cruz cuenta que la primera afición surgió con un grupo de amigos “todos inexpertos”, apunta y continúa, “comenzamos con bicicletas comunes y corrientes, las cuales utilizábamos para transitar en montañas con pendientes, llena de piedras y raíces. Y el chiste era bajarlas en el menor tiempo posible…”.
Él prosigue: “En varias ocasiones nos fuimos a Las Nubes, jurisdicción de El Crucero, para bajar por el camino que conduce a Villa Fontana, pasando por Los Laureles y San Isidro (unos 30 kilómetros), al principio tardábamos cuatro horas y media. Pero después hacíamos la corredera en dos horas”.
Entre sus caídas memorables él recuerda una que le sucedió en una trocha en medio de un borde de tierra, de más de tres metros de longitud, que intentó saltar. Según dice, ésta lo dejó aturdido por 20 minutos. “Pero es parte del juego”, insiste.
Actualmente es precavido, ya que ahora utiliza una bicicleta mejor apertrechada: con llantas, amortiguadores, rápidos cambios de velocidad, doble palanca y accesorios de aluminio. “Esto es lo más recomendable para evitar golpes. Claro junto al casco en la cabeza y la disponibilidad al cien”, precisa.
Pero Cruz no es el único osado en este “deporte”, porque los chavalos de Ciudad Sandino aprovechan sus tiempos libres para reunirse y hacer acrobacias cada fin de semana en los parques de la ciudad capital o en el Malecón, en las llamadas categorías BMX.
Hay más…
Sin embargo el ciclista de la montaña se las lleva todas, con sus otros dos hobbys. “Bueno con el patinaje he llegado a alcanzar los 60 kilómetros por hora en San Juan del Sur ¡en una carrera libre!”, asegura.
Para Cruz las ventajas de jugar con los patines radican en su fácil manejo. “Con los patines vos podés hacer giros para donde te da la gana, evitando así los obstáculos (en este caso vehículos)”, expone.
Lo anterior lo demuestran los jovencitos que viven en Las Colinas, en Managua, quienes acostumbran salir por la madrugada rumbo a la Rotonda de Metrocentro, para darle la vuelta completa.
“Por supuesto, ellos van acompañados con un motorizado para evitar que un carro los choque”, detalla Cruz. A diferencia de los muchachos de los barrios periféricos quienes suelen “jugárselas” sin guías y sin protectores en el cuerpo, en plena vía ¡todo por el desafío!
Los expertos
Hasta la fecha no hay datos estadísticos del número de adolescentes que habitualmente optan por los juegos extremos. No obstante se conoce que en el país los juegos o deportes de alto de riesgo realizados por expertos, son pocos.
Entre éstos están: el Parapente; el esquí sobre volcanes; caminatas sobre cerros o volcanes activos; el ciclismo en “acrobacia” y el surf (obviamos las artes marciales y el boxeo).
Cruz, por ejemplo es uno de los pilotos vanguardia en el Parapente. “Desde que llegó al país, en 1989, yo lo practico en la escuela que montó mi padrastro (Silvan de Pury) quien por varios años se empeñó en emplear la técnica en Nicaragua ”, detalla.
El parapente
El parapente, conocido como el hijo del paracaídas, sin duda está dirigido para quienes disfrutan de las aventuras. Para Cruz, éste tiene varias ventajas.
“¿Por qué? Bueno porque uno puede lanzarse al aire y descender; conseguís una perspectiva general del territorio que cruzás, conocés lugares, y por supuesto percibís un contacto más cercano con la naturaleza. Hasta el momento desconozco desventaja alguna, ya que es un deporte accesible y que te desestresa”, indica el ya experto.
Según Cruz en este juego se requiere disponibilidad así como paciencia, ya que consume hasta ocho horas, en espera del buen tiempo para volar. Aunque, subraya que este intervalo lo aprovechan para intercambiar experiencias entre los adeptos.
Por otra parte, explica que en este deporte no se requiere tener buenas condiciones físicas. “Lo pueden practicar personas flacas o gordas (200 libras o más) y no hay problema ya que el equipo es muy seguro”, señala.
Este consiste en una vela, hecha de nylon, cuyo perfil del ala es igual a la de un avión, la silla (el asiento), el casco para cubrir la cabeza, los protectores de tobillos y una camisa mangas largas para protegerse de cualquier rasguño.
Usualmente el escenario principal en los que suelen practicar el parapente es el cerro del Coyotepe, en Masaya, donde a los principiantes se les enseña cómo volar.
Una vez listos, los llevan a otros ambientes como la Laguna de Apoyo, el cerro Las Brisas en Estelí, Los Farallones de Ato Grande en Chontales, donde alcanzan una altura hasta de 450 metros… y otros más.
“Lo más difícil de esto es encontrar la adecuada corriente de viento, que oscila entre 10 a 20 kms por hora, y dar tus tres pasitos mientras el parapente te levanta en el aire”, apunta.
En cuanto a los accidentes, dice que son mínimos. “Ya que todo depende del ser humano. En nuestro caso no han pasado de pequeñas torceduras de pies, todas ocasionadas por error humano porque con los puntos de referencias (que definen el final del destino) no tenemos problemas, ya que los instructores previamente los establecen luego de inspeccionar el lugar de vuelo”, comenta.
Sobre el costo del juego en mención, nuestro especialista especifica que el aprendizaje de la técnica (en tres meses) cuesta 300 dólares con material incluido. “Eso sí el equipo lo conseguís en el mercado desde 500 dólares hasta 5 mil”, aclara.
El esquí…
Otro de los deportes muy de moda en el territorio nacional es el Esquí sobre volcanes que se originó cuando el francés Pierre Gédeon, de Nicaragua Adventures, decidió impulsarlo con turistas extranjeros en la ruta volcánica de Los Maribios, ubicados en el Occidente nicaragüense.
“¿Qué se requiere para practicarlo? Bueno, técnica. La persona tiene que saber esquiar como en la nieve, y gozar de buenas condiciones físicas. Es decir, de mucha resistencia. Mi empresa es cuidadosa en esto”, dice Gédeon.
Entre las medidas de seguridad que establece el francés están: utilizar soporte físicos como mecates, y máscaras de gas cuando llegan hasta los cráteres de los volcanes.
“Claro hay riesgos como cualquier deporte vinculado a la montaña, para mí esa la única desventaja que existe. Aunque sin riesgo no tiene razón de ser el deporte. Por eso aconsejamos no pasarse de listo creyéndose más fuerte que la naturaleza, porque llega un día que uno pierde”, enfatiza.
Las caminatas
Las caminatas a campo traviesa en áreas de volcanes activos, es la otra oferta de Gédeon. “Especialmente las hemos ideado para los nicaragüenses, ya que es un entretenimiento barato, mantiene en forma y libera de las tensiones”, añade.
Aparte de eso “sólo se necesita una buena dosis de ánimo y un par de zapatos deportivos de suela gruesa (para no lastimarse los talones y cansarse antes de tiempo) para recorrer, de una a ocho horas, a pie los volcanes remotos”, sostiene.
En este trajín, el francés se hace acompañar de guías quienes tienen la tarea de orientar sobre qué lugar pasar y sobre cuál no, garantizando la comida a los “usuarios” de la diversión, con precios adaptables a sus bolsillos.
Ciclismo en acrobacia
Aunque no es juego novedad, tiene mucho auge entre los chavalos de la educación media. Y de eso está clara Radio Extrema, que desde hace algunas semanas organiza juegos que tengan que ver con la actitud extrema de su público meta ¡los adolescentes!
Harry Alvarado, locutor de la Radio en mención, comenta que se trata de un ciclismo en el cual los chavalos, con experiencia en el juego, saltan a distancias largas, ejecutando paralelamente piruetas en el aire, por ejemplo corren en una rueda, dan vueltas con el timón o saltan cortas distancias…
El surf
A 140 kilómetros de Managua, otro francés se juega la vida. Se trata de Richard Tuck quien habitualmente, junto a otros instructores, enseña el surf a los chavalos en San Juan del Sur.
“El surf es barato, ésa es una de sus ventajas. Fíjense que sólo se requiere una ola, una buena tabla, un mecatito para asegurártela a los tobillos y un cuerpo lleno de energía para aprenderlo en cuatro horas”, dice Tuck.
Luego indica: “Su otro beneficio es que una vez manejada su técnica, te convertís en un surfista para toda la vida con la capacidad de realizar acrobacias de 15 a 10 segundos sobre las olas”, especifica.
“La gran desventaja es que en esta practica sí se pone en peligro la vida. Para dar una idea, la turbulencia de una ola puede enviarte hasta tocar fondo en el mar y desorientarte, ya que abajo es muy oscuro. Esto te puede dificultar la salida a la superficie ”, detalla.
El viento y las corrientes son otro punto en contra, a juicio de Tuck, especialmente en San Juan del Sur, ya que éstas te pueden evitar volver a la playa y halarte mar adentro.
Por los riesgos descritos, Tuck recomienda a los adolescentes que se atreven a arriesgar la vida en este juego extremo, surfear acompañados y no hacerlo si están cansados. Además les sugiere practicarlo junto a un instructor.
Aparte de eso les aconseja que el primer día lo ejecuten con un equipo alquilado para evitarse gastos extremos o una desilusión con las tablas, que generalmente se escogen a la medida, cuando ya se maneja su técnica.
¿Por qué lo hacen?
Según el psicólogo, Rigoberto Kinsing, los adolescentes son los seguidores vanguardias de los juegos extremos por varias razones. “En primer lugar por la rebeldía, ya que los chavalos en esta etapa no quieren normas pero sí desafíos”, refiere.
“Por otra parte está su intento de sobresalir para ser reconocidos dentro del grupo. Al optar por el riesgo, ellos y ellas, demuestran que son diferentes y mejores que los demás. Y esa posición los estimula”, explica.
Kinsing, a lo anterior suma la influencia de los medios de comunicación y del llamado proceso de transculturización. Ya que, según dice, los medios los promocionan en anuncios o series juveniles… a lo que agrega el afán de imitar prácticas culturales ajenas, que llegan a interiorizar como propias.
Sin embargo, para el psicólogo esto no es bueno ni malo. Aunque sí recalca que los juegos pueden ser dañinos en la medida de los riesgos, por lo que insiste en la comunicación constante entre padres e hijos.
Más consejos
El especialista aconseja a los padres y madres ser flexibles con sus hijos. Darles espacio para desarrollar sus habilidades, pero sin dejar de estar pendientes de sus actividades. “De manera que se trata de darles cierta autonomía, no independencia”, dice.
Por otro lado, sugiere a los adolescentes primero indagar sobre el juego extremo que pretendan practicar, para evitar cualquier eventualidad; comunicarle a sus padres sus intenciones y siempre contar con la supervisión de un experto.
Nuevos juegos
El bungee: en esta propuesta te invitan a lanzarte al vacío amarrado de la cintura o los pies con un elástico, provisto de una armadura que asegura cada lanzamiento. La altura en este juego es variable, va desde los 30 a 50 ó más metros.
El swing: Aquí también hay vuelo a más de 100 kilómetros por hora. El swing es semejante a las acrobacias que realizan los trapecista. Vos podés saltar al aire, desde una plataforma, asegurado a una cuerda de 50 metros de altura, junto a dos personas más. Según sus impulsores es la experiencia más cercana a volar.
El jumping: Quien lo quiera practicar debe armarse con un arnés, que sujeta con dos cuerdas sintéticas al jugador, y saltar sobre una cama elástica. Los osados entre más altura agarren más acrobacias pueden ejecutar, mientras saltan.
El giroscopio: Se trata de una estructura metálica capaz de dar vueltas en diferentes sentidos. Específicamente es un simulador gravitatorio, utilizado por la NASA en los años 60. De acuerdo a sus seguidores la gracia de este juego es subir a la estructura y comenzar a girar sin control, utilizando los músculos del cuerpo. El juego acaba cuando ya no se resiste la sensación de pérdida de la gravedad.
Tu opinión
Diego Javier Aguirre, de 17 años. “Los juegos extremos son interesantes, y es bueno que los jóvenes los practicamos porque al fin y al cabo son deportes. Yo por ejemplo soy aficionado al patinaje sobre carretera”.
Germán Antonio Vargas, de 17 años. “Los juegos de riesgo son bonitos. Yo soy seguidor de las bicicletas de montaña. Y en esto me motiva el peligro, la sensación de gravedad, ¡ustedes deberían intentarlo!”.
Ruth Carolina González, de 17 años. “Para mí los juegos extremos no dejan de ser muy peligrosos. Sin embargo hay juegos que son atractivos, como es el caso del patinaje, aunque una se dé sus caiditas”.
Carla Vanesa Mercado, 20 años. “Más que todo creo que los juegos de alto riesgo sí son peligrosos. Yo si tuviera un novio no le permitiría practicarlos porque en éstos se juega la vida. Son peligrosos”.
El motocross
De acuerdo a Kiry Monterrey, presidente de la Unión Nicaragüense de Motocicletas, el motocross es un deporte que requiere de buena salud y resistencia porque implica sortear obstáculos como saltos, curvas, rectas, tumultos de tierra de 20 a 30 metros.
Inclusive Monterrey expone que los pilotos hasta deben realizar piruetas como el acostarse sobre la motocicleta mientras van en pleno salto o inclinaciones verticales… por mencionar algunas.
Por otra lado, agrega que las medidas de seguridad también son extremas. “El piloto debe usar casco sobre la cabeza, botas especiales, rodilleras y anteojos especiales”, apunta.
“Aparte de eso se tiene que inspeccionar su motocicleta de manera que no tenga ningún material filoso… asimismo se revisan las pistas, fiscalizando que carezcan de árboles en curvas o rectas”, expone.
Entre las ventajas del deporte descrito, Monterrey precisa su atractivo familiar, ya que las familias suelen acompañar a sus competidores. En cuanto a las desventajas detalla su inversión porque es un juego que generalmente requiere de patrocinadores.
En el Motocross los deportistas corren por el día en pistas cuya longitud llega casi a los dos kilómetros. Sus únicos obstáculos son las rectas, curvas y tumultos de tierra o mesetas.
El super cross
Tiene las mismas normas de seguridad y los mismas beneficios. Pero en éste, los jugadores corren por la noche, sobre pistas que suelen ser estadios cuya longitud oscila entre los 600 a 700 metros.
El súper cross se caracteriza por sus múltiples obstáculos. Entre los que destacan los saltos triples, con alturas arriba de los 20 metros; las curvas y tumultos de tierra…