- Funcionario de OIRSA indica que el istmo aún debe mejorar las condiciones para el uso de agroquímicos
- Pretenden realizar diagnóstico sobre el nivel de plaguicidas que tienen los productos
Mayda Isabel Meléndez [email protected]
Nicaragua, con histórica tradición agrícola, ha evolucionado mucho con relación al buen uso de los plaguicidas. “Es más, existe una política coherente de gobierno para proteger el medio ambiente por medio del cuidado de parte de los operadores agrícolas y de los residuos, así como por medio del control para evitar accidentes”, aseveró Celio Humberto Barreto, director ejecutivo del Organismo Internacional Regional de Sanidad Agropecuaria (OIRSA).
Barreto participó ayer en la inauguración de la reunión regional de jefes de Registros de Plaguicidas y estimó que Nicaragua está en una situación muy similar a los otros países del área centroamericana en cuanto al tema de plaguicidas, pero reconoció que en los vecinos Costa Rica y Honduras se hace un uso más intenso de plaguicidas debido a las bananeras.
Consideró que aún se debe mejorar la situación del área, a la vez que se debe mantener conciencia del uso y envases que quedan en el campo y pueden filtrarse y contaminar el agua.
El ministro Agropecuario y Forestal, José Augusto Navarro, explicó que el registro de plaguicidas es una formalidad que fabricantes, importadores y distribuidores tienen que llenar, “y como cada vez el registro agroquímico es más estricto, ya no se incluyen aquéllos que fueron prohibidos en otros países por tener un alto poder residual”.
“Se insiste en educar más al pequeño agricultor sobre el uso seguro, que los use cuando son indispensables y que lo haga con toda la protección necesaria”. Explicó que actualmente existen los plaguicidas llamados de “segunda y tercera generación”, los cuales son mucho menos peligrosos para el ser humano.
ACCIONES FUTURAS
Barreto aseguró que se necesita impulsar un “programa regional de limpieza de los campos, más capacitación, programas de educación para la comunidad, respaldo para laboratorios de contratación y sistemas de control de alimentos que garanticen a la sociedad que los productos que están consumiendo están dentro de la tolerancia permitida por el Códex alimentario”, pues ya deberíamos estar examinando los vegetales frescos, frutas y hortalizas.
Por otra parte, indicó que por medio de la Vigilancia Fitosanitaria de Productos no Tradicionales de Exportación (Vifinex), se pretende lanzar proyectos pilotos en Centroamérica para obtener un diagnóstico rápido sobre el nivel de plaguicida que lleva un producto. La idea es analizarlo antes que salga al mercado y si el nivel de plaguicida es superior a la tolerancia permitida, se evitaría su comercialización.
No obstante, cuando el producto es cosechado de manera independiente y abundante sería difícil de controlar en el lugar de origen, pero el examen podría hacerse en los mercados. El resultado se obtiene en un par de horas y el análisis institucionalizado requiere un par de días.
En Nicaragua se estudia la posibilidad de realizar el proyecto piloto con una asociación de pitahayeros “para que certifiquen que (sus productos) no contienen plaguicidas por encima de la tolerancia permitida”.