- Estudio confirma que un 25%
son los padres o padrastros
Amalia Morales [email protected]
Un hombre. Alguien cercano, que comparte el mismo techo o que frecuenta su casa, es el que abusa de los niños. Raras veces es un desconocido, refleja un análisis de víctimas de Dos Generaciones.
El 91 por ciento de los abusadores son conocidos por las víctimas, según el estudio Abuso Sexual Infantil que analizó los casos de 100 menores, de 233 que fueron atendidos en ese centro entre 1995 y el 2000.
Se estudió abusos sexuales en menores de cero a 18 años, y las edades más denunciadas por ese tipo de violencia van de siete a 15 años, que concentran el 77 por ciento de la muestra.
Los 10 años y medio, cuando el niño está en trance de cuarto a quinto grado de escuela, es la edad promedio de las víctimas.
LARGO ABUSO
Según el estudio “gran parte de las víctimas no revelan a nadie la experiencia y muchas lo hacen sólo después de que han transcurrido varios años”.
Mirna Amador, investigadora y psicóloga de Dos Generaciones, explicó que no necesariamente a esas edades es que se cometen más abusos contra los niños.
Amador manifestó que probablemente se registren más abusos antes de los seis años de edad, pero en esa etapa temprana los niños no tienen suficiente información ni criterio para determinar que está siendo abusado.
Aunque la mayoría de los menores son normales, hay un grupo del 11 por ciento que presenta alguna discapacidad.
La escolaridad en los niños abusados es alta. El 48 por ciento cursaba primaria, un 17 de secundaria. Hay un notorio 19 por ciento, sin escuela.
¿QUIÉN ES EL ABUSADOR?
Todos los abusadores son hombres. De ellos, un 25 por ciento es el padre o el padrastro de la víctima, que por lo general es niña. En este aspecto, hay coincidencia con estadísticas internacionales, según destaca el estudio.
Amador explicó que son los padres y a las niñas, a las que más dañan. Luego, un importante 22 por ciento suele ser algún familiar cercano.
El abusador promedio es un hombre de 31 años, aunque el grueso se concentra entre los 18 y 45 años.
La investigación, que intenta establecer un perfil del abusador con información limitada, determinó en apenas un 12 por ciento que tenía algún grado de instrucción primaria y secundaria. La escolaridad del resto fue desconocida.
En cuanto al oficio de los victimarios fijó que un 26 por ciento se dedica al comercio informal o es obrero.
ENTRE PAREDES
La denuncia del abuso sexual en niños es un tema que apenas se descubre.
Las investigadoras exponen que en Nicaragua “es prácticamente imposible conocer la incidencia del abuso sexual infantil”.
Entre las razones es que no hay un registro apropiado para identificar los casos reportados a las organizaciones que atienden el problema.
La investigación considera que las instituciones de gobierno no son, hasta ahora, una verdadera alternativa para atender el problema de abuso sexual.