- Jugó en la Liga Profesional con
el León y Bóer
Tito Rondón [email protected]
“Qué golpe le dieron a mi sobrino (Jorge) el otro día. Cuando me dijeron que estaba bien, dejé de preocuparme. Le enseñé a batear, está en Grandes Ligas, ya cumplí mi misión”.
Quien así se expresa es el ex Grandes Ligas Leo Posada, quien jugó muchos años en Nicaragua en la Liga Profesional, y es tío del receptor de los Yanquis de Nueva York, quien es hijo del hermano de Leo, Jorge.
Leo estaba viendo los partidos de la Liga Nica de Lester Avilés que se estaban celebrando en el Douglas Patk de Coral Gables. En particular, sigue al San Fernando, donde conoce a algún jugador que él ha entrenado.
Leo se retiro de ser instructor de liga menor de los Dodgers de Los Ángeles en 1994, “aunque Lorencito Fernández sigue ahí todavía”. Leo admite que “cuando llegué a las Mayores me quitaron dos años de mi edad”. Dice que su verdadera fecha de nacimiento es el 1 de abril de 1934, no el 15 del mismo mes de 1936. “Pero lo que no divulgo es que tengo como ocho nombres, a como se acostumbraba antes. Estaba reponiendo a todos los tíos y los abuelos. Qué locura. Con los que ya tienen basta y sobra (Leopoldo Jesús Posada Hernández)”.
Muy joven, en 1959, jugó con el Almendares en la Serie del Caribe. “En realidad, no jugué”, confiesa.
Teníamos a Edmundo Amoros, Carlos Paula y Bob Allison a los lados y Ángel Scull de center. ¿Cómo iba a jugar? Ganamos de calle”, recuerda. Después de jugar en Venezuela en 1961-62 (y contra el Bóer en Panamá en la Serie Interamericana), ingresa al beis nica con el Oriental en 1962-1963.
Al año siguiente pasa al León, y los últimos tres años los jugó con el Bóer. “Fuimos campeones dos veces. Ganaba 1,200 dólares, pero como era muy poco, hacía una apuesta con Abraham Gorn. Si ganábamos me tenía que dar mil dólares más, dos veces completé mi salario”.
IMPRUDENCIA DE FELO
“Al final de la temporada de 1966-67 (el 22 de febrero) nos agarró la balacera, la casa que alquilábamos estaba fuera de la línea de fuego”, recuerda. “Estábamos platicando Julio ‘Jiqui’ Moreno y yo con el locutor Felo Ramírez, que nos visitaba. En media balacera decide Felo irse al Gran Hotel, porque no quiere perder sus cosas. Le decíamos que no fuera, que lo iban a matar y por unos papeles y ropa no valía la pena. Pero no lo convencimos. Cuando los guardias vieron una figura acercándose a la entrada del hotel le dispararon, qué iban a saber quién era. Fue como milagroso. Una lluvia de balas le pasó al lado y ninguna le dio… Ahora narra con los Marlins de Florida”.
Posada fue pieza clave en los dos últimos campeonatos del Bóer: dio 11 y 12 jonrones con 41 y 44 impulsadas en 1964-65 y 65-66. Bateó arriba de .300 en tres de sus cinco años, con un total de 37 cuadrangulares y 161 carreras empujadas.
Pero más que nada, observando a las nuevas generaciones (“le voy a ayudar al San Fernando”, señala), le gusta recordar.
“No solamente había buenos peloteros nicas”, dice. “Ese lanzador tico, Danny Hayling, era tremendo pitcher. Y el otro, Huey Howden, también era bueno”.
RIGO Y “EL ÑATO”
“Pero el mejor jugador nica era Rigo Mena”, asevera. “Que peloterazo. ¿Qué se hizo?Recuerdo también a un pitcher fantástico, René “El Ñato” Paredes. Tenía una recta mortal, 94 ó 95 millas, un tremendo slider, y por si fuera poco, de vez en cuando tiraba un sorprendente cambio de velocidad”.
“Y esos no eran ni con mucho los únicos nicas buenos. Duncan Campbell era un pelotero sensacional. ¿Y cómo se llamaba aquel muchacho del Oriental que tiraba una pelota lenta pero muy engañosa? Ah, Mudel Mathews. Si, recuerdo cuando le ganó a una selección de Cuba, la de Emilio Cabrera. Con él jugaba otro nica bueno, bateador muy poderoso, Alerton Martin.
“Había otros relevistas buenísimos, como Willie Hooker. Qué clase de curva, de las mejores que he visto, de arriba abajo… Y uno muy veterano, pero se las sabía todas. Ah, si, Alejandro ‘El Toro’ Canales. Un jardinero que era excelente… Victorino Castro. Como lo molestaba Rafael ‘El Dinámico’ Rubí. Pero era un gran jugador”.
“Cuando se acabó la liga nica me fui a Venezuela, y cuando terminé como pelotero me hice manager allá también”.
Regresó una vez más a Nicaragua, a finales de 1967 y comienzos de 1968. Llegó con un grupo cubano de profesionales, las “Estrellas Cubanas”, a enfrentar al “Cerveza Jet” de Nicaragua.
Tenían a José Arcia en short; Lorencito en segunda; Leo en el center; Panchón Herrera en la inicial; Rene Friol receptor; José Villar en right; Alberto Fernández en tercera, y Pedro Ramos, José Ramón López y Oscar Zamora como lanzadores. O Ramos o José Ramón jugaban el left. (Arcia, Lorencito, Posada, Panchon, Ramos, López y Zamora habían jugado o estaban en las Mayores).
“Si mal no recuerdo, nos barrieron siete juegos. Pero después jugué de refuerzo con los nicas”, rememora. Y se le ganó (cuatro de siete, si la memoria no falla) a un equipo panameño con siete Grandes Ligas: Héctor López, Adolfo Phillips, Allen Lewis, Chico Salmon, Ramón Webster, Ossie Chavarría y Eduardo Acosta.