En la casa de Abraham Galeano la gente se reúne para planificar el trabajo en las Ligas Menores.

Los pobres más ayudan

Hijalmar [email protected] JALAPA.- El fútbol le cuesta al pueblo en Jalapa. Son los padres de familia, principalmente, cuyo ingreso anda por los 28 córdobas al día si por suerte tienen un empleo, más otros pobladores sensatos los que permiten que en Jalapa se mueva el balompié. Por ejemplo Jesús Osorio, propietario de un molino y […]

Hijalmar [email protected]

JALAPA.- El fútbol le cuesta al pueblo en Jalapa.

Son los padres de familia, principalmente, cuyo ingreso anda por los 28 córdobas al día si por suerte tienen un empleo, más otros pobladores sensatos los que permiten que en Jalapa se mueva el balompié.

Por ejemplo Jesús Osorio, propietario de un molino y de oficio agricultor, no le importa movilizarse todos los días si es posible entre los 22 kilómetros que separan a Teotecasinte y Jalapa.

Él no escatima esfuerzos físicos ni el poco dinero que reúne con tal de que su hija Maritza Elizabeth Osorio juegue fútbol en un equipo femenino.

Luis Manuel Pérez es otro caso similar al de Osorio. Pérez, transportándose en una rústica bicicleta, no se pierde las reuniones que se realizan por la noche todos los lunes en casa de Abraham Galeano, con el fin de cooperar con el desarrollo de las ligas menores.

“Así se hace fútbol aquí”, afirma Osorio quien para dejar clara su convicción futbolística porta orgulloso una camisa de la selección de Argentina.

Se calcula que este año para defender el título de Campeón Nacional, la junta directiva del Deportivo Jalapa necesitará más de un millón de córdobas.

“Nos hemos proyectado, pensando otra vez en la final y para eso hemos visitado unas 60 empresas y aún no hay nada concreto sobre el futuro económico de un equipo que empezó esta temporada con una deuda de 32 mil córdobas”, apunta Ariel Barquero, presidente de la junta directiva.

Otro clavo, será buscarle respaldo al onceno monarca nacional U-18 que participará en los Juegos Estudiantiles Centroamericanos.

Aunque éste es responsabilidad de una empresa embotelladora de bebidas gaseosas y una obligación del Ministerio de Educación Cultura y Deportes, los jalapeños no están dispuestos a que su representación viaje en harapos y sin un centavo en el bolsillo.

“Es complicado hacer gestiones para un fútbol que tiene como factores adversos la lejanía y pésimas comunicaciones”, se lamenta Barquero.

Pero, no todo es de malos augurios aún en tiempos de vacas flacas. La familia compuesta por César y Antonia Ramos, son de las que más han metido el hombro.

“No hay otro interés que cooperar con un pueblo que siempre me ha tratado excelentemente”, dice César quien junto a su esposa Antonia han soltado buena plata desde 1995.

En la actualidad la mayor carga de los gastos cae sobre Luis Salgado, un próspero empresario maderero quien por lo general vive sacando de apuros al equipo.

LOS BENEFACTORES

Antonia y César Ramos (Propietarios de la principal gasolinera)

Luis Salgado (Empresario maderero)

Eddy Gutiérrez (Empresario)

Joaquín Gurdián (Empresario)

Dionisio Falcón (Propietario de carpintería)

Yamileth Castillo y Jairo Pérez

Elisa Molina (Propietaria de Discoteca)

Omar Vílchez (Alcalde de Jalapa)

María Ramos de Galeano (Ama de casa)  

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